La Razón Vital y la Superación del Racionalismo en la Filosofía de Ortega

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El Raciovitalismo: La Síntesis de Razón y Vida

Ortega emprenderá la búsqueda de una teoría del conocimiento acorde con su modo de entender la vida. Así es como llegará a la formulación del raciovitalismo. Será una fusión que recoge lo mejor de cada una de las corrientes del momento: el vitalismo, tan de moda en el siglo XIX con la presencia de Nietzsche, y el racionalismo, que se había entronizado desde la llegada de Descartes.

El libro desde el que se desarrolla gran parte de esta doctrina raciovitalista es El tema de nuestro tiempo, donde Ortega expone la necesidad de convertir la razón pura en razón vital. Pone de manifiesto la necesidad real que hay de fusionar la razón con la propia vida. De ahí que postule la necesidad de acudir a la razón vital. Cuando se vive, no se tiene más remedio que usar la razón: hay que razonar dentro de las circunstancias que nos ha tocado vivir.

La Vida como Realidad Radical

La vida para Ortega será la realidad radical: la suma de los objetos que nos rodean y de nosotros mismos; al tiempo, Ortega llegará a afirmar que el dato radical, el más importante, es el de la coexistencia del mundo con el yo. El lugar donde se encuentra, el lugar donde se unan la subjetividad y el mundo, es la propia vida. Por tanto, el dato radical auténtico es la vida:

“Vivir es el modo de ser radical: toda otra cosa y modo de ser lo encuentro en mi vida, dentro de ella, como detalle de ella y referido a ella”.

Y así Ortega llega a exponer la conjunción de dos elementos del pensamiento vitales para entender mejor su filosofía: la razón y la vida (raciovitalismo). Para Ortega, la razón es cualquier acción de carácter intelectual que nos pone en contacto con el propio mundo. Ortega intentó ir mucho más allá de lo meramente teórico y postular la necesidad de acudir a una razón vital que acercara al hombre a la realidad en la que se encontraba.

La Razón Vital y la Crítica al Racionalismo

Este concepto de razón vital pone de manifiesto que Ortega necesitaba explicar la vida tal y como se entiende en el quehacer cotidiano; esta razón vital es una razón dinámica, es una razón histórica que se va formando a medida que el hombre vive; una razón vital que se centra en el quehacer diario. Ortega consideraba que el racionalismo puro había desechado conscientemente una parte importante del ser humano, que es la dimensión irracional de la existencia; en esto acepta las críticas que Nietzsche realiza a Sócrates por haber superado la razón de la propia vida.

La vida para Ortega tiene una concepción muy próxima a la realidad del propio hombre; no es un concepto meramente biológico ni tampoco algo metafísico y abstracto. Para Ortega, la vida es la misma experiencia que tenemos a medida que vamos experimentando el mundo en el que nos encontramos; es decir, la vida según Ortega es la palabra que usamos para referirnos a nuestro experimentar con la realidad. En este experimentar entran, como cabe esperar, todas las vivencias posibles.

Atributos de la Vida como Realidad Radical

En su libro ¿Qué es la filosofía?, Ortega enumera una serie de atributos para el concepto de vida como realidad radical:

  • La vida es sentirse vivir: darse cuenta, notar, percibir; es un enterarse.
  • La vida es encontrarse a uno mismo ocupado con las cosas: es un convivir con las circunstancias, es un encontrarse en el mundo.
  • La vida también es imprevisión y ocupación: una vida en la que nos tenemos que ocupar constantemente de algo, decidir y a veces ocuparnos con antelación de algo: preocuparnos. No se puede elegir el mundo que tenemos, pero tenemos que decidir constantemente ocuparnos de la vida.
  • La vida es una elección entre posibilidades: y esto manifiesta una dimensión de libertad. El hombre está forzado y obligado a elegir.
  • Vivir es una futurición: decidir constantemente lo que se va a hacer.

La Temporalidad y el Futuro

Para Ortega, el futuro es la temporalidad que mejor caracteriza al hombre. La toma de elecciones constantes pensando en lo que se va a ser y el abandono de los yo-exfuturos determinan lo que vamos siendo.

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