El Realismo Mágico en La Casa de los Espíritus: La Visión Única de Isabel Allende
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El realismo mágico es un modo de ver y contar la realidad. Isabel Allende lo emplea, sobre todo, en la primera parte de la novela La casa de los espíritus, donde se entretejen historias asombrosas: personajes que leen libros mágicos, anécdotas que pasan de generación en generación, todo ello sin perder de vista la realidad. De esta forma, como se ha señalado, “lo que parece pertenecer a lo maravilloso no hace sino subrayar el peso de lo real”.
En la línea de la teoría de «lo real maravilloso americano», Isabel Allende se empeña en trasladar al texto lo extraordinario que ocurre cada día. Para ella, lo más importante es “darle, como hacen los escritores latinoamericanos, el mismo valor a la realidad objetiva que a lo subjetivo; es tan importante lo que se sueña en la noche como lo que se realiza en el día”.
Clara del Valle: El Corazón Mágico de la Historia
Sin duda, el realismo mágico está vívidamente representado por la figura de Clara del Valle, la hija menor de la familia. A ella se le atribuyen poderes mentales, como la capacidad de mover objetos o de comunicarse telepáticamente, la habilidad de presentir las cosas antes de que sucedan, o la de interpretar los sueños. Estas «extravagancias» o «excentricidades» no causan extrañeza entre quienes la rodean; son vividas, sin sobresaltos ni asombro, como parte natural de la realidad del personaje. Clara está dotada de un aura de magia y de fantasía que impregna su entorno.
El Mundo Rural y la Creencia en lo Sobrenatural
El mundo rural también hace aportaciones fundamentales al realismo mágico que desprende la novela, al mostrar la firme creencia de los campesinos en la magia y los encantamientos. Es en este ámbito, específicamente en «Las Tres Marías», donde tiene lugar el episodio de las hormigas que invaden la hacienda y a las que Pedro García el viejo consigue hacer desaparecer «murmurando consejos, oraciones y fórmulas de encantamiento».
Elementos Comunes del Realismo Mágico en la Novela
Finalmente, cabe destacar que La casa de los espíritus comparte con la tradición del realismo mágico varias preocupaciones fundamentales:
- La presencia de los símbolos (como el de la casa que simboliza la razón).
- La preocupación por el lenguaje poético de las descripciones.
- La experimentación en las técnicas narrativas, que se aprecian en el juego de voces narrativas.
- El trasfondo de la novela, que remite a la realidad hispanoamericana en general y a la chilena en particular.
Paralelismos y Distinciones con Cien Años de Soledad
Insertar La casa de los espíritus en la tradición del realismo mágico y, sobre todo, ponerla en relación con la obra más representativa de este movimiento, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, es válido, ya que existen entre ambas muchos elementos en común:
- La casa como eje central.
- La saga familiar.
- El tiempo y el espacio sin un orden cronológico lineal.
- La magia y la religión entrelazadas.
- Las precisas descripciones realistas para aludir a lo mágico.
- Las premoniciones.
- El hecho de que vivos y muertos se encuentran en el mismo nivel de existencia.
Sin embargo, estas coincidencias no deben llevar a la conclusión de que la novela de Isabel Allende sea un plagio de la obra de García Márquez. Más allá de que ciertas comparaciones son forzadas, «la experiencia histórica y la perspectiva generacional de Isabel Allende difieren de las de García Márquez». Además, el tratamiento de la mujer es diverso: mientras que las mujeres en la obra de García Márquez a menudo reflejan un contexto machista, las de Allende saben lo que es el amor y lo utilizan en su denuncia del machismo. Isabel Allende tiene una empatía con sus personajes femeninos que no aparece de la misma forma en Cien años de soledad.