Realismo y Naturalismo: Claves Literarias del Siglo XIX
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El Realismo y el Naturalismo en el Siglo XIX
Durante el siglo XIX en Europa se desarrollaron dos movimientos fundamentales: el Realismo y el Naturalismo.
El Realismo
El Realismo surgió como oposición a lo romántico y se centró en los problemas sociales. Sus principios básicos son:
- El arte debe reproducir la vida: Es un retrato social que reproduce la realidad.
- El interés por lo psicológico: Describe el carácter y la conducta de los personajes para comprender las razones de su actuación.
- La crítica social: Se denuncian los defectos de la sociedad (pobreza, explotación y analfabetismo) y se ofrecen soluciones para erradicarlos.
- El estilo descriptivo: Abundan los adjetivos y, con ellos, se busca reproducir la realidad de manera fidedigna.
El Naturalismo
El Naturalismo apareció también en el siglo XIX. Sus ideas llevaron al extremo la estética naturalista, explicando la conducta humana a través de la herencia genética y el entorno social. El Naturalismo es una variante del Realismo que describe de forma más científica, retratando los aspectos más crudos de la sociedad para centrar la denuncia social y concienciar al lector.
Los géneros literarios en el Realismo y Naturalismo
- Lírica: Es escasa en este periodo. Destacan Ramón de Campoamor y Gaspar Núñez de Arce, quienes defendían una poesía sencilla, pegada a la realidad.
- Teatro: Representa la vida contemporánea a través de la alta comedia, la comedia costumbrista y el drama social, con figuras como José Echegaray.
- Narrativa: La novela es el género por excelencia, el medio ideal para analizar la realidad social del momento, junto a géneros periodísticos como el cuento y el ensayo.
La novela realista y naturalista
El Realismo y el Naturalismo encuentran en la novela el medio de expresión perfecto para reproducir la realidad.
Rasgos principales:
- Fidelidad a la realidad: Retrato exhaustivo de lo observado, renunciando a los elementos fantásticos.
- Personajes: Interés por la psicología; los personajes se analizan según su entorno y comportamiento. Pertenecen tanto a la burguesía como a la clase obrera.
- Narrador: Omnisciente; conoce y narra los pensamientos de los personajes, así como los acontecimientos que los circundan.
- Estilo: Afán descriptivo e interés por el detalle. Uso abundante de adjetivación, vocabulario riguroso y oraciones largas con minuciosas descripciones.
- Diálogo: Utiliza el registro lingüístico propio de la condición social del personaje para caracterizarlo. Se incluyen giros del lenguaje, expresiones vulgares y construcciones propias de la época.
- Escenarios: Descripción detallada y rigurosa de las zonas industriales y barrios marginales. La novela naturalista, en cambio, describe los ambientes más miserables.