Realismo Político de Maquiavelo: Claves de 'El Príncipe'
Clasificado en Filosofía y ética
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El Pensamiento Político de Maquiavelo en el Renacimiento
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) destaca por su pensamiento político dentro de la filosofía del Renacimiento. Dicho pensamiento es resultado de su experiencia práctica en la política y diplomacia de su tiempo. La obra que mayor trascendencia ha tenido es El Príncipe, escrita con el fin de ganarse el favor de los Médici. De esta obra deriva la imagen habitual de Maquiavelo: el llamado maquiavelismo político, que defendía que cualquier método es válido para alcanzar el poder y mantenerse en él.
Realismo Político vs. Utopismo
Frente al pensamiento utópico de su contemporáneo Tomás Moro, para quien el fin de la política exige su realización dentro del ámbito de la ética, la posición de Maquiavelo se caracteriza por un realismo político: lo que le interesa exponer es cómo se gobierna efectivamente un Estado, no cómo debería ser un buen gobierno. Frente a la tradicional reflexión política que se centraba en lo que debía ser (moral), Maquiavelo propuso considerar solo la realidad, alejando toda consideración moral del ámbito de la política. Cualquier acción es legítima, por inmoral que sea, para lograr el fin del Estado.
Tesis Central de 'El Príncipe'
TEMA: Es necesario que un príncipe, si se quiere mantener en el poder, aprenda a ser no bueno.
IDEAS PRINCIPALES:
- Hay que ir a la verdad real de la cosa y no a la representación imaginaria de la misma como muchos han hecho: han imaginado repúblicas y principados que nadie ha visto.
- Hay tanta distancia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, que quien se guía por el cómo deberían ser las cosas, consigue su ruina: el que ejerce de bueno labra su ruina.
- Por todo ello, es necesario que un príncipe, si se quiere mantener en el poder, aprenda a no ser bueno y a usar esa capacidad en función de la necesidad (de Estado).
Explicación del Texto
EXPLICACIÓN: Este texto es muestra clara del realismo político que caracteriza el pensamiento de Maquiavelo: lo que importa es cómo son las cosas en política, no cómo deberían ser. Por eso nos dice el autor que hay que ir a la verdad real de la cosa y no a la representación imaginaria de la misma, como otros han hecho antes que él, así como autores coetáneos -Tomás Moro y Campanella-, que han diseñado mundos ideales que no existen realmente.
Frente al pensamiento utópico de Tomás Moro, para quien la política se enmarca dentro de la ética, el realismo de Maquiavelo le conduce a afirmar que hay tanta distancia entre el cómo se vive (lo que es, la realidad) y cómo se debería vivir (el deber ser, la ética) que quien se guía por esto último, el que configura su vida moralmente, consigue su ruina. Por ello, el príncipe no puede ser bueno si quiere mantenerse en el poder y ha de actuar guiado por la necesidad, por el interés del Estado.
La Virtud del Príncipe
En esta obra, El Príncipe, inspirada en el rey Fernando el Católico y dedicada a Lorenzo de Médici, Maquiavelo desarrolla un manual de gobernante para instaurar un estado estable. El gobernante debe administrar con realismo un poder que es ilimitado dentro de su territorio. Para imponerse, el príncipe necesita de la virtud, que es una síntesis de astucia, discernimiento, perseverancia, voluntad y fuerza. El príncipe se convierte en árbitro absoluto del poder y no debe someterse ni confiar en nadie, pues la naturaleza humana permite tanto la bondad como la maldad. Gobernar con astucia exige ser capaz de actuar con bondad, pero también saber emplear la maldad si fuese necesario. Para conseguir su finalidad, que es garantizar la estabilidad y el orden de la comunidad, el príncipe puede utilizar todos los medios a su alcance: los fines justifican los medios. Lo único que rige las decisiones políticas es la razón de Estado, el interés superior del Estado que no se subordina a la moral ni a Dios.