Rebeliones en Cuba y Filipinas a Finales del Siglo XIX: Causas y Consecuencias

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La Guerra Chiquita y el Grito de Baire

En 1879 se produjo la Guerra Chiquita, en la que los sublevados mambises (insurrectos cubanos) fueron derrotados por la falta de apoyos, escasez de armamento y superioridad del ejército español. Posteriormente, tuvo lugar el Grito de Baire, que fue un levantamiento generalizado. Para acabar con este levantamiento, Cánovas envió un ejército al mando de Martínez Campos, que pretendía llevar a cabo una fuerte acción militar seguida de una conciliación con los sublevados. Sin embargo, de esta forma no consiguió controlar la situación, por lo que fue sustituido por Valeriano Weyler, que inició una dura represión. Este concentró a los campesinos y los obligó a desplazarse a pueblos en los cuales no se pudieron poner en contacto con los sublevados, para evitar que aumentase el número de estos.

Dificultades del Ejército Español en Cuba

La guerra no era favorable para los soldados españoles, ya que se desarrollaba en plena selva, las fuerzas estaban muy extendidas y se concentraban y dispersaban con rapidez. Los soldados no estaban adecuados para ello y no contaban con los medios necesarios. A esto se le suman las enfermedades tropicales, causando la muerte entre las tropas. Tras el asesinato de Cánovas en 1897, se formó un nuevo gobierno liberal que nombró al mando al general Blanco. Este inició una estrategia de conciliación para mantener la soberanía española sobre la colonia y evitar el conflicto con EE. UU. Por ello, se llevaron a cabo reformas como:

  • Sufragio universal masculino para la colonia.
  • Igualdad de derechos entre insulares y peninsulares.
  • Autonomía arancelaria.

De esta forma, se decretó la autonomía a Cuba. Pero esta acción llegó tarde, pues Cuba ya contaba con el apoyo de EE. UU. y se negó a aceptar estas medidas.

La Rebelión en Filipinas

Paralelamente a esta situación, se produjo una rebelión en Filipinas debido a la escasa inmigración española y a la débil presencia militar, reforzada por los misioneros. Los intereses en esta colonia eran menores que en Cuba, pero se mantenían por su producción de tabaco y por el intercambio con Asia. Esta colonia formó la Liga Filipina, fundada por José Rizal, y la organización clandestina Katipunan. La insurrección se extendió y se llevó a cabo una política represiva. El nuevo gobierno liberal de 1897 nombró capitán a Fernando Primo de Rivera, que consiguió una pacificación momentánea.

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