Recursos literarios y niveles de lenguaje en Cien años de soledad
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En la novela Cien años de soledad, Gabriel García Márquez utiliza diversos recursos en el nivel léxico-semántico para resaltar la función poética. Por ejemplo, emplea la antítesis 'el odio y el amor son dos pasiones recíprocas' para describir el amor de Ángela por Bayardo. Además, utiliza metáforas como 'más encendida las brasas de su fuente' para representar la pasión y 'En prueba de mi amor te envío mis lágrimas' para intensificar el fragmento. También se encuentra una sinestesia, 'más calentaba también el rencor', que aumenta la expresividad y el estado de ánimo de Ángela.
Otro recurso utilizado es la hipérbole, cuando Ángela se convierte en escritora fiel durante 17 años y escribe 'una carta semanal durante media vida'. Además, se observa una personificación con la frase 'carta febril'. En este nivel, también se destaca el uso del registro coloquial con expresiones como 'muerte de risa' y 'escribiendo sin cuartel', que contrastan con la retórica elevada de otros fragmentos.
En cuanto al nivel morfosintáctico, se utiliza un polisíndeton para enfatizar la pasión de los protagonistas: 'y volvió a ser virgen solo para él, y no reconoció otra autoridad que la suya'. Además, se emplean sustantivos concretos como 'tripas', 'amigas', 'máquinas' y 'lágrima', que contribuyen al realismo del relato. También se utilizan sustantivos abstractos como 'destino', 'odio', 'amor' y 'servidumbre', que se refieren a los sentimientos de Ángela.
En cuanto a los adjetivos, se destacan los calificativos como 'rencor feliz' y 'amante furtiva', así como los no calificativos como 'casada de vuelta' y 'carta semanal'. Predominan las formas verbales en pretérito perfecto simple, como 'descubrió', 'dijo', 'reconoció', 'escribió' y 'fueron', ya que los hechos se narran años después. También se utiliza el pretérito imperfecto para describir, como en 'estaba', 'empezaba a caer' y 'teñía'.
En cuanto a las oraciones, se presentan tanto simples como compuestas. Predomina el uso de oraciones simples, como 'escribió una carta semanal durante media vida', pero también se encuentran oraciones compuestas, como 'una madrugada de vientos, por el año décimo, la despertó la incertidumbre de que él estaba desnudo en su cama', que es una subordinada sustantiva de complemento del nombre, y 'seis veces cambiaron la empleada del correo y seis veces consiguió su complicidad', que es una coordinada copulativa. Esta variedad oracional aporta cohesión al texto. La modalidad oracional utilizada es principalmente la enunciativa, aunque también se observa el uso de la exclamativa en la frase '¡pero era él carajo, era él!', utilizada por Ángela para expresar su emoción al ver regresar a Bayardo, enfatizada por el término vulgar 'carajo'.