Reforma de Buenos Aires: El Debate sobre la División de la Provincia y su Representación

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Para bien o para mal, la mirada de los argentinos se fija recurrentemente en la provincia de Buenos Aires. Es la provincia con más habitantes y la que aporta la mayor porción del PBI a la Nación. Sin embargo, a pesar de ese peso poblacional y económico, tiene la menor representación legislativa y la mayor concentración de pobreza. La provincia es tierra de contradicciones, ingobernable para muchos por su extensión y diversidad.

Propuestas que, más allá de las buenas intenciones expresadas, siempre fueron sospechadas de tener finalidad política, orientada a recortarle poder al rival de turno.

Las razones de una provincia disfuncional

Para el politólogo Andrés Malamud —que tiene una propuesta propia de división bonaerense, pero en tres provincias— están muy claras las razones por las que Buenos Aires no funciona y se podría considerar una «provincia tóxica». «Para recuperar coparticipación —dice Malamud— hace falta más representación en el Congreso, algo que una provincia sola nunca tendrá».

La propuesta de reforma territorial

En términos territoriales, el proyecto de Bullrich divide en cinco provincias el actual territorio bonaerense y le da a cada una su capital. También propone ampliar la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires, integrando los municipios del primer cordón. Lo que sí se sentiría es el aumento de representación provincial en el Senado. Habrá uno para la Región de Buenos Aires y otro para la Región Metropolitana.

Organización judicial y constitucionalidad

Hoy está establecido que cada provincia tenga su propia Justicia. Daniel Sabsay, constitucionalista, está de acuerdo con la división de la provincia, pero hace algunas observaciones en relación con la organización judicial. «Plantea un sistema que no se compadece con lo que la Constitución establece, es decir, que haya tantas justicias provinciales como provincias —afirma—. Entiendo que propone cinco provincias y dos justicias locales».

La justicia federal también hay que ajustarla, porque debe haber justicia federal en cada una de esas cinco provincias, con las mismas competencias que en el resto de los distritos. «Más allá de que tendrían que precisar mejor estas cuestiones, soy partidario hace tiempo de la división de la provincia. Las provincias más chicas ganan en transparencia y cercanía, lo contrario de lo que buscan punteros y barones», señala.

Hacia una mayor representación legislativa

«No puede ser que el Senado tenga solamente tres integrantes bonaerenses cuando la provincia tiene casi la mitad de los habitantes del país». Si bien no cree que «la división de la provincia represente la solución de los problemas», remarca que «un nuevo enfoque, un nuevo diseño institucional, es muy necesario por la heterogeneidad entre el área metropolitana y el interior», ya que en estas condiciones «es recurrente que los gobernadores terminen dedicándole, por una cuestión de peso electoral y demográfico, el 90% de su tiempo al área metropolitana en detrimento de un interior que se siente postergado».

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