Reformas y Conflictos Sociales durante el Bienio Reformista de la Segunda República
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El Predominio de las Cortes y el Poder Ejecutivo
Durante este periodo, el predominio de las Cortes sobre el Poder Ejecutivo fue una constante. El presidente de la República era designado por un mandato de seis años y sus poderes quedaron muy limitados, a pesar de que podía disolver las Cortes dos veces y nombrar al presidente del Gobierno, quien debía contar con la confianza de la Cámara.
Reformas del Gobierno de Manuel Azaña
Manuel Azaña constituyó un gobierno de republicanos de izquierda, independientes y socialistas que llevó adelante las siguientes reformas:
Reforma Militar
Se pretendía modernizar el ejército, subordinándolo al poder civil, asegurando su lealtad a la República y adecuando sus efectivos a las necesidades reales del país. Entre las medidas destacan:
- Cierre de la Academia General de Zaragoza.
- Ampliación de la justicia civil a costa de la militar.
- Prohibición de los tribunales de honor.
- Creación de la Guardia de Asalto como policía fiel a la República, manteniendo a la Guardia Civil.
Laicismo y Materia Religiosa
Las leyes sobre materia religiosa fueron percibidas desde el catolicismo como muestras de un laicismo existencial. En enero de 1932 se aprobaron leyes que autorizaban el divorcio, la secularización de los cementerios y la disolución de la Compañía de Jesús. También se limitó el ejercicio del culto católico en 1933 y se aprobó la ley de congregaciones religiosas.
Educación y Reforma Agraria
Los afanes reformistas de la República se volcaron sobre la educación como instrumento de redención de las clases humildes y de modernización del país. El esfuerzo del gobierno se dirigió a la creación de 5.000 escuelas públicas al año, la formación y dignificación del profesorado y la implantación del laicismo.
Por otro lado, el injusto reparto de la propiedad de la tierra constituía uno de los problemas históricos de España. En septiembre de 1932 se aprobó la Ley de Bases para la Reforma Agraria, que permitía la expropiación de tierras con indemnización para su redistribución entre los campesinos. Sin embargo, su aplicación fue lenta debido a su complejidad.
Autonomía y Crisis Social
En septiembre de 1932 fue aprobado el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que dotaba a esta comunidad de un parlamento y un gobierno propios con amplias competencias. No obstante, el gobierno enfrentó graves problemas:
- Conflictos sociales: Las reformas eran lentas y las bases de los partidos obreros desbordaron a sus dirigentes, participando en actos revolucionarios.
- Crisis económica: La onda expansiva de la crisis del 29 en España elevó el paro a 650.000 personas.
La represión policial alejó a la clase obrera de Azaña. Ante el aumento del malestar social y la impotencia del gobierno, la izquierda dejó de respaldar a Azaña, la derecha se reorganizó y Alcalá Zamora retiró su confianza al presidente, convocando elecciones para noviembre de 1933.