Reformas de la Segunda República Española: Transformaciones y Conflictos Sociales
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El inicio de la Segunda República y el gobierno de Azaña
Tras aprobarse la Constitución, se inició un nuevo período con un gobierno presidido por Manuel Azaña y formado por republicanos de izquierda y socialistas. Niceto Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República. El gobierno republicano-socialista emprendió un amplio programa de reformas en un contexto económico desfavorable, marcado por el ascenso del paro. Estas fueron sus principales medidas:
La reforma agraria
La República heredó un problema de raíces históricas: la cuestión agraria. Los amplios dominios territoriales de la nobleza y de la Iglesia durante la Edad Media habían dado paso, con las desamortizaciones liberales del siglo XIX, a la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, la desaparición de las tierras comunales y la proletarización del campesinado.
La reforma agraria fue una de las tareas en que más empeño puso Azaña y su gobierno. Fueron varios los proyectos que se barajaron hasta el definitivo, denominado Ley de Bases de la Reforma Agraria, que perseguía tres objetivos:
- Desaparición del latifundismo.
- Castigo del absentismo.
- Satisfacer la vieja reivindicación campesina de que la tierra sea para quien la trabaja.
Los resultados de la reforma fueron bastante limitados y conllevaron un considerable aumento de la tensión social. La reforma se aplicó con muchas limitaciones. Su aplicación tuvo consecuencias sociales importantes: por un lado, los grandes propietarios mostraron su descontento y se aliaron con los enemigos de la República; por otro lado, los campesinos quedaron decepcionados y se orientaron hacia posturas más revolucionarias.
La reforma del ejército
El gobierno republicano estaba convencido de que el ejército era una de las instituciones españolas más necesitadas de una profunda transformación. Así, Azaña impulsó una reforma cuyo objetivo era crear un ejército profesional y democrático. La reforma no logró sus objetivos; por todo ello, la ley fue recibida por algunos sectores del ejército como una agresión a la tradición militar y provocó amplias tensiones en su seno.
La reforma religiosa
La República se propuso limitar la influencia de la Iglesia en la sociedad española y secularizar la vida social. Estas intenciones quedaron plasmadas en la Constitución, que estipulaba la no confesionalidad del Estado, la libertad de cultos y la supresión del presupuesto del culto y el clero. También se permitió el divorcio y el matrimonio civil. El problema religioso creó al régimen republicano sus mayores enemigos y protagonizó los debates más exaltados.
La reforma del Estado centralista: Las autonomías
En el verano de 1931, un plebiscito realizado en Cataluña sobre un proyecto de estatuto fue refrendado por el 97% de la población. Este proyecto fue aprobado por las Cortes en 1932, también por abrumadora mayoría. El Estatuto de Autonomía fijaba un gobierno y un parlamento propios (la Generalitat) con competencias en materia económica, social, educativa y cultural, y se reconocía la cooficialidad del catalán. El Gobierno central se reservaba la legislación de la política exterior, el ejército y el orden público.
Las primeras elecciones al Parlamento catalán dieron el triunfo a Esquerra Republicana. Francesc Macià fue proclamado Presidente de la Generalitat y, tras su muerte, lo sería Lluís Companys. Los vascos también deseaban la autonomía, pero el proceso fue mucho más lento. No sería hasta 1936, ya iniciada la guerra, que se aprobaría un estatuto. José Antonio Aguirre, principal dirigente del PNV, fue elegido primer Lehendakari.
Reformas sociales y educativas
El socialista Largo Caballero propició una serie de reformas destinadas a mejorar las condiciones laborales. Se estableció la semana laboral de 40 horas y se estimularon los aumentos de salarios.
Otra reforma fue la de la enseñanza, cuyo objetivo primordial era promover una educación liberal y laica. Se adoptó un modelo de escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita. Se crearon 10.000 escuelas de enseñanza primaria y se incrementó en un 50% el presupuesto para educación.