La Regencia de María Cristina: Reformas Liberales y Conflictos Carlistas en España
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,52 KB
La Transición al Liberalismo durante la Regencia de María Cristina
El Consejo de Gobierno Inicial y la Insurrección Carlista
El testamento de Fernando VII establecía la creación de un Consejo de Gobierno para asesorar a la regente María Cristina. Este consejo estaba compuesto mayoritariamente por absolutistas moderados, con la pretensión de llegar a un acuerdo con los carlistas. La única reforma significativa de este gobierno fue la nueva división provincial de España. Sin embargo, la insurrección carlista empezó a tambalear el trono de Isabel II, lo que llevó a que algunos militares y asesores reales convencieran a la regente de la necesidad de nombrar un nuevo gobierno capaz de conseguir la adhesión de los liberales.
El Gobierno de Martínez de la Rosa y el Estatuto Real
Para ello, se escogió a Francisco Martínez de la Rosa, un liberal moderado. Su principal propuesta fue la promulgación de un Estatuto Real, que era, en esencia, un conjunto de reglas para convocar unas Cortes, aunque sin reconocer la soberanía nacional.
El Ascenso Progresista y las Revueltas Urbanas
Los progresistas, por su parte, tenían su fuerza en el dominio del movimiento popular, de la Milicia Nacional y de las juntas revolucionarias. Más tarde, organizaron una oleada de revueltas urbanas. Ante esta situación de inestabilidad, María Cristina llamó a formar gobierno a Juan Álvarez Mendizábal (progresista), quien inició rápidamente la reforma del Estatuto Real. No obstante, fue destituido poco después.
Además, estallaron revueltas en muchas ciudades a favor del restablecimiento de la Constitución de 1812, entre otras demandas.
Las Reformas Progresistas (1836-1837)
Entre 1836 y 1837, los progresistas asumieron la tarea de desmantelar las instituciones del Antiguo Régimen. Esta labor se llevó a cabo a partir de tres grandes medidas:
- La disolución del régimen señorial.
- La desvinculación de las tierras (supresión de mayorazgos).
- La desamortización de bienes eclesiásticos.
Junto a la abolición del régimen señorial y a la transformación del régimen de propiedad, una serie de medidas encaminadas al libre funcionamiento del mercado complementaron la liberalización de la economía.
La Constitución de 1837
El gobierno progresista convocó unas Cortes constituyentes para redactar un texto constitucional que adaptase el de 1812 a los nuevos tiempos. La Constitución de 1837 proclamaba algunos de los principios fundamentales del Estado liberal (soberanía nacional, división de poderes, derechos individuales). También establecía algunos elementos moderados:
- Dos cámaras colegisladoras (Congreso y Senado), siendo el Senado de designación real.
- Recogió el compromiso de financiar el culto católico.
Además, se promulgaron otras leyes importantes, como la Ley de Imprenta.
Configuración del Sistema de Partidos
A partir de este momento quedó configurado un primer sistema de partidos, sobre la base de los partidos Moderado y Progresista, que se alternaron en el poder durante gran parte del reinado de Isabel II.