Regencia de María Cristina, el turno de partidos y el auge del regionalismo y nacionalismo en España (1885–1902)

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Regencia de María Cristina y el turno de partidos (1885–1902)

Alfonso XII murió de tuberculosis en 1885. Su viuda, María Cristina (MC), fue regente de España hasta la mayoría de edad de su hijo. Fue una persona prudente y respetuosa con la Constitución.

El turno pacífico de partidos

El llamado turno pacífico de partidos fue un sistema ideado por Antonio Cánovas del Castillo según el cual los dos partidos principales —conservador y liberal— se irían alternando en el poder. Este sistema perduró durante toda la regencia y, aunque aportó cierta estabilidad, también provocó inestabilidad política de otra índole.

Características y objetivos del sistema:

  • Ambos partidos (conservador y liberal) eran monárquicos y defensores de la Constitución.
  • El objetivo era que la burguesía conservase el poder y se evitase el acceso de la izquierda y de opciones más radicales.
  • La alternancia se organizaba mediante acuerdos y prácticas que, en la práctica, limitaban la competencia electoral real.

El Partido Liberal y Sagasta

El Partido Liberal, liderado por Práxedes Mateo Sagasta, defendió el sufragio universal masculino y estuvo inclinado hacia reformas sociales progresistas y laicistas.

La oposición al sistema

El sistema del turno no era plenamente democrático. Cuando un partido sufría desgaste político se disolvían las Cortes y se convocaban elecciones que, con frecuencia, eran manipuladas por medio del caciquismo y otras prácticas clientelares.

Tras la muerte de Alfonso XII se produjo el Pacto del Pardo, un acuerdo entre Cánovas y los liberales para asegurar la estabilidad durante la regencia. Cánovas renunció temporalmente al poder y el gobierno de la regente fue formado por Sagasta; este gobierno duró cinco años y en él se introdujo el sufragio universal masculino y se elaboró un nuevo Código Civil.

Después de ese gobierno, los conservadores volvieron al poder y, más tarde, los liberales. Cánovas retomó la presidencia hasta su asesinato. Sagasta ocupó de nuevo la presidencia y, en ese contexto, se declaró la mayoría de edad de Alfonso XIII. En política exterior, las pocas colonias que aún mantenía España en ultramar eran codiciadas por otras potencias.

Regionalismo y nacionalismo

El panorama político incluía también movimientos regionales y nacionalistas:

  • Republicanos: muy divididos y en gran medida desprestigiados; reclamaban derechos para los obreros.
  • Carlistas: con escaso apoyo electoral y divididos en diferentes corrientes.
  • Nacionalismo: defendía la idea de un pueblo con lengua, cultura e historia comunes y el derecho a constituirse en un Estado independiente (por ejemplo, País Vasco y Cataluña).

Nacionalismo catalán

El nacionalismo catalán tuvo raíces históricas y culturales. En el siglo XIX surgió un movimiento cultural y literario para la recuperación de esas raíces. Durante el Sexenio Democrático apareció un republicanismo catalán y, más tarde, se desarrolló un catalanismo más conservador. En 1901 se creó la Lliga Regionalista, que pedía autonomía y protección para la industria y los empresarios locales.

Movimiento nacionalista en el País Vasco

En el País Vasco hubo corrientes independentistas que rechazaban la inmigración procedente de otras regiones, fenómeno similar al que se observó en Cataluña, ambas zonas caracterizadas por un fuerte desarrollo industrial. El nacionalismo vasco defendía, asimismo, la singularidad cultural y política del territorio.

Nota: El periodo de la Regencia y la Restauración es complejo y combina estabilidad institucional formal con prácticas políticas que limitaron la participación real y fomentaron tensiones regionales y sociales.

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