El Régimen Político de la Restauración Borbónica: Estabilidad y Fraude Electoral
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El Régimen Político de la Restauración Borbónica: Características Fundamentales
El sistema político de la Restauración Borbónica se fundamentó en valores tradicionales y en la defensa de un modelo centralista de Estado. La división de poderes era incompleta al ser una soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. Se produjo una amplia declaración de derechos, aunque estos se remitían a leyes posteriores, y la cuestión religiosa dio lugar a un intenso debate.
Ideología y Bases Sociales del Régimen
Ideológicamente, el sistema de la Restauración tuvo un marcado tinte conservador en su política, sociedad y economía, obedeciendo a los intereses de la clase dirigente formada por terratenientes, banqueros e industriales.
Las bases sociales del régimen fueron muy escasas. Se ganó el apoyo de las clases medias urbanas por su deseo de orden, mientras que las clases populares no se opusieron debido al cansancio del país tras el periodo anterior.
La Monarquía y el Bipartidismo Canovista
En el sistema diseñado por Cánovas, se estableció la Monarquía como base y los partidos como un instrumento a su servicio.
La Monarquía: Institución Superior e Incuestionable
La monarquía estaba considerada una institución superior, incuestionable y permanente. El rey ostentaba amplios poderes (árbitro de la vida política, derecho al veto, nombramiento de ministros, potestad para disolver las Cortes) y representaba al Estado, no solo su representación.
Los Partidos Políticos: Turnismo y Similitudes
Los partidos eran muy parecidos, ya que se turnaban el poder. El Partido Conservador de Cánovas era heredero de moderados y unionistas, y el Partido Liberal de Sagasta era heredero de progresistas y algunos unionistas.
Ideológicamente, coincidían en lo fundamental: monarquía, Constitución, propiedad privada y defensa de un Estado Liberal Unitario y Centralista. Las bases sociales de estos partidos eran las élites económicas, y se encontraban diferencias escasas en la actuación política entre los conservadores y los liberales.
Estabilidad Institucional y Fraude Electoral
Este sistema, basado en el bipartidismo y el turno pacífico de partidos, aseguraba la estabilidad institucional. Para que esto funcionase, se necesitaban dos condiciones: la implicación de la Corona y el falseamiento electoral. Esto permitía que un grupo formado por las clases altas dominara el sistema, mientras que la «España Real» quedaba excluida de la vida política.
La clave del sistema de la Restauración no residía en la exigencia de un sistema electoral independiente, ya que la injerencia del gobierno en los resultados lo hacía imposible. Esta injerencia se realizaba a través de una serie de prácticas:
- El pucherazo (manipulación de votos y actas)
- La adulteración de los resultados
- El caciquismo (influencia de notables locales)