El Régimen de Primo de Rivera: Transformaciones y Desafíos en la España del Siglo XX

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El Régimen de Primo de Rivera: Contexto y Establecimiento (1923-1930)

La situación española se deterioraba a medida que avanzaba el reinado de Alfonso XIII. Los partidos turnistas no ofrecían soluciones a los problemas acuciantes del país. El movimiento obrero se mostraba muy activo, con líderes que encauzaban el descontento popular por el alza de los precios, la falta de trabajo y los bajos salarios. La Guerra de Marruecos era otro de los problemas sin resolver, y el rechazo de la población a su reclutamiento iba en aumento.

En este clima de inestabilidad, los militares temían las protestas obreras y el consiguiente peligro de una revolución. La situación internacional era propicia para una solución golpista, con la democracia en crisis en varios países europeos. En el Ejército español se vivía un clima de conspiración que fue consultado al Rey, el cual estaba de acuerdo con una solución militar. Este movimiento contó también con el apoyo de la burguesía catalana, que deseaba un régimen de orden para sus negocios.

El Pronunciamiento y la Toma del Poder

En septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera realizó un pronunciamiento en Barcelona mediante un manifiesto. El pronunciamiento fue aceptado por los militares. Alfonso XIII, tras la dimisión del gobierno de Prieto, ordenó formar gabinete a Primo de Rivera. Este suspendió la Constitución, disolvió las Cortes y declaró el estado de guerra. Alfonso XIII se mantuvo como Rey, legitimando así el nuevo régimen.

Primo de Rivera no era de ideología fascista, sino que creía firmemente en la validez del Ejército para solucionar los problemas de España y sentía un fuerte nacionalismo español. Su régimen era, en esencia, una dictadura. Se prohibieron los partidos políticos, a excepción del Conservador, el Liberal y el PSOE (aunque este último fue tolerado inicialmente). Los sindicatos obreros fueron disueltos, a excepción de la UGT.

Para dotar de una apariencia de institucionalidad, se creó la Asamblea Nacional, formada por 400 miembros nombrados por el poder, que pretendía ser un parlamento que sustituyera a las Cortes. Asimismo, se fundó un partido político único, la Unión Patriótica.

Políticas del Régimen de Primo de Rivera

Política Económica

Una vez solucionado el tema colonial en Marruecos, el gobierno pudo dedicarse a desarrollar sus objetivos para el país. Para ello, el Directorio Civil intervino la economía e impuso una serie de medidas:

  • Control de sectores clave: Numerosos sectores pasaron a ser monopolios estatales. Destacó la creación de la Compañía Telefónica Nacional de España y CAMPSA.
  • Creación de Confederaciones Hidrográficas: Destinadas al aprovechamiento de los recursos hídricos de España, impulsando la agricultura y la generación de energía.
  • Construcción de obras públicas: España estaba necesitada de infraestructuras para modernizarse económica y socialmente. Se construyeron extensas redes de carreteras, ferrocarriles y puertos.

A pesar de estos logros en infraestructuras y control económico, algunos temas fundamentales quedaron sin abordar, como la reforma agraria, un problema estructural de la economía española.

Política Social

El desarrollo de una política que buscaba la paz y el fin del enfrentamiento entre patronos y obreros se materializó a través de la legislación laboral. Se creó en 1924 el Consejo Nacional del Trabajo y en 1926 el Código de Trabajo Corporativo y los Comités Paritarios, que agrupaban a patronos y obreros para discutir problemas laborales. Si no se producía un acuerdo, intervenía el Gobierno.

Se formó la FAL. Cuando la Crisis del 29 afectó a la economía española, socialistas y anarquistas moderados retiraron su apoyo a la política social del régimen. Otro aspecto de la política social fue la extensión de la educación, con la construcción de escuelas y el aumento de sueldo de los maestros, entre otras medidas. La enseñanza pública se benefició de esta política.

Fin de la Dictadura de Primo de Rivera

El general contó con numerosos apoyos que confiaban en que sería la solución para los problemas de España, pero al final de su mandato, la mayor parte del país rechazaba la dictadura. La primera oposición procedió del propio Ejército cuando el general rechazó la propuesta de ascensos. Al no conseguir el apoyo del Rey en su enfrentamiento con el dictador, acabaron aceptando la solución republicana.

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