El Régimen de la Restauración: Estabilidad y Crisis en la España del Siglo XIX y Principios del XX
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La Restauración Borbónica en España (1875-1923): Un Periodo de Estabilidad y Crisis
1. Contexto y Periodización de la Restauración
Se denomina Restauración Borbónica al periodo que abarca desde 1875, momento en el que Alfonso XII accede al trono y restaura la monarquía borbónica en España, hasta 1923, con el inicio de la dictadura de Primo de Rivera.
Este periodo se puede dividir en dos fases principales:
- Primera Fase (1875-1902): Abarca desde el inicio del reinado de Alfonso XII hasta el Desastre de 1898 y la subida al trono de Alfonso XIII en 1902.
- Segunda Fase (1902-1923): Comprende desde el inicio del reinado de Alfonso XIII hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera. La decadencia del sistema político en esta segunda fase se debió a sus mecanismos antidemocráticos, la crisis del 98, la Semana Trágica de Barcelona de 1909 y los sucesos revolucionarios de 1917.
2. La Primera Fase: Reinado de Alfonso XII y Regencia de María Cristina
En este documento nos centraremos en la primera fase, que abarca desde el pronunciamiento del general Martínez Campos, que puso fin al Sexenio Democrático, e inició el reinado de Alfonso XII, hasta la regencia de María Cristina.
Fue un periodo de cierta estabilidad política y económica que consolidó un régimen constitucional y parlamentario. Sin embargo, los partidos principales (Liberal y Conservador) se descompusieron progresivamente debido a los fallos inherentes al sistema, como el caciquismo y el fraude electoral. A esto se sumó la aparición de nuevos actores políticos, como los republicanos, los movimientos obreros y los nacionalismos.
A ello se añadió la crisis del 98, momento en el que España perdió sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), lo que generó la convicción de que era el momento de iniciar un proceso de cambios sociales, políticos y económicos. Estos cambios se iniciarían con el reinado de Alfonso XIII en 1902.
3. El Sistema Canovista: Arquitectura de la Restauración
La Restauración fue un sistema ideado por Antonio Cánovas del Castillo. Este político, figura clave del periodo, había formado parte del Partido Moderado y de la Unión Liberal durante el reinado de Isabel II. Durante el Sexenio, luchó por la causa carlista, creó el Partido Alfonsino y murió en 1897 en un atentado anarquista.
3.1. La Implantación de la Restauración
Para implantar la Restauración, Isabel II tuvo que ceder el poder a su hijo Alfonso XII y lograr que una parte de la burguesía lo aceptara. Como apoyo fundamental, Cánovas redactó el Manifiesto de Sandhurst en 1874. Este documento establecía que la monarquía alfonsina pasaría a ser constitucional e integradora de todas las fuerzas políticas. Además, Cánovas buscó el apoyo internacional y separó a los militares de la vida política para evitar pronunciamientos, distanciándolos de la vida civil.
3.2. La Constitución de 1876 y el Bipartidismo
Las elecciones celebradas por sufragio universal en 1875 fueron ganadas por el partido de Cánovas del Castillo gracias al sistema electoral corrupto. La Constitución de 1876, de carácter conservador, estableció como bases:
- La soberanía compartida entre las Cortes y la Corona.
- Un sistema bicameral: una parte elegida por sufragio y otra directamente por el rey.
- Un Estado confesional católico.
Aunque la Constitución le otorgaba un gran poder al monarca, Cánovas le reservó un papel secundario para evitar que cometiera los mismos errores que su madre. La muerte de Alfonso XII en 1885 pudo significar un gran golpe para el sistema, pero la regencia de María Cristina mantuvo la estabilidad.
Cánovas ideó un sistema en el que se turnaban de forma pacífica dos partidos, conocido como bipartidismo o "turno pacífico":
- El Partido Conservador, liderado por Cánovas, estaba formado por los moderados y miembros alfonsinos.
- El Partido Liberal, creado por Sagasta a petición de Cánovas, estaba formado por conservadores, demócratas, unionistas y militares descontentos con Cánovas.
Ambos partidos compartían la idea de respetar la Constitución de 1876 y de no alterar los privilegios sociales y económicos de la burguesía. Sus diferencias residían principalmente en el tipo de sufragio (universal para los liberales y censitario para los conservadores) y en la forma de entender los derechos ciudadanos (más restrictivos para los conservadores y más amplios para los liberales). El resto de partidos políticos quedaron fuera de este sistema, lo que contribuyó a su inestabilidad a largo plazo.