El Régimen de Rosas: Poder, Control y Represión en la Confederación Argentina

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El Largo Mandato de Rosas y la Consolidación de su Poder

Primer Gobierno y Transición Política

Cuando en diciembre de 1832 culminó su gobernación, Rosas debió enfrentar la oposición de los federales disidentes (exseguidores de Dorrego), que se negaron a renovarle las facultades extraordinarias. En esas condiciones, Rosas decidió no seguir en el gobierno. Asumió, entonces, Juan Ramón Balcarce, mientras que Rosas iniciaba una expedición contra los indígenas que habitaban la llanura pampeana.

Divisiones Internas del Federalismo y Crisis de Gobierno

Durante la gobernación de Balcarce se profundizaron las diferencias entre los federales: los cismáticos, alentados por el propio Balcarce, eran más liberales y tolerantes; los apostólicos, es decir, los rosistas, eran más conservadores y autoritarios.

En octubre de 1833, el cierre de un diario rosista que llevaba como nombre el apodo de Rosas, "Restaurador de las Leyes", fue la excusa que necesitaban los rosistas para liderar un movimiento popular que provocó la renuncia de Balcarce. Sus sucesores, Juan José Viamonte y Manuel Vicente Maza, no estaban en condiciones de disputar a Rosas el poder. Menos aún luego de que en febrero de 1835 Facundo Quiroga fuera asesinado en la provincia de Córdoba.

El Retorno de Rosas y la Suma del Poder Público

El temor por una nueva escalada de violencia hizo que la Legislatura nombrara gobernador a Rosas el 7 de marzo de 1835, no solo con las facultades extraordinarias, sino con la suma del poder público. De esta manera, concentraba en sus manos todos los poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Estrategias para la Eliminación de la Oposición

Para Rosas, la única garantía de un orden estable era la eliminación de la oposición, ya fueran federales disidentes o unitarios. Para lograr ese objetivo, su régimen siguió dos caminos:

Culto a la Personalidad e Imposición de Símbolos Federales

Uno fue la conformación de un verdadero culto a su persona y a la causa federal. Su retrato presidía todas las fiestas públicas civiles y religiosas. Era obligatorio el uso de la divisa punzó, y la expresión "¡Viva la Santa Federación, mueran los salvajes unitarios!" se convirtió en encabezado obligado de cualquier documento oficial. Rosas también prohibió cualquier manifestación espontánea de grupos populares, por ejemplo, el carnaval.

Represión Sistemática y Terror Estatal: La Mazorca

Como el disciplinamiento político y social no era suficiente para garantizar su objetivo, el otro recurso fue la eliminación física de los opositores. El instrumento de esta represión fue la Sociedad Popular Restauradora, también conocida como la Mazorca. Su misión era imponer el terror: no solo se maltrataba y asesinaba a los enemigos, sino que esto se hacía públicamente para ejemplo de los demás. La Mazorca vivió su período de mayor esplendor entre 1838 y 1842. Las calles de Buenos Aires eran recorridas por bandas armadas vestidas con ponchos rojos que degollaban a los señalados como opositores, para lo cual invadían sus casas si era necesario. Luego de 1842, la actividad de la Mazorca se fue apaciguando, hasta que fue disuelta en 1846.