El Reinado de Amadeo I y la Etapa Isabelina: Conflictos y Transformaciones Políticas
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El Reinado de Amadeo I: Inestabilidad y Oposición
El reinado de Amadeo I estuvo marcado por una fuerte oposición de diversos grupos políticos y sociales:
- Grupos políticos: Los unionistas defendían su candidatura, mientras que los absolutistas apoyaban al nieto de Carlos María. Por su parte, los republicanos buscaban instaurar la República y el Partido Moderado defendía la candidatura de Alfonso, hijo de Isabel II.
- Grupos sociales descontentos: El pueblo lo rechazaba por considerarlo extranjero; la Iglesia se oponía por sus posturas sobre el culto; el ejército y la burguesía se sentían amenazados; la nobleza añoraba el poder que tenía con Isabel II, y los obreros exigían mejoras en sus condiciones laborales.
Conflictos y Crisis Final
La muerte de Prim, su principal apoyo, dividió al Partido Progresista en dos facciones: los constitucionalistas de Sagasta y los radicales de Ruiz Zorrilla. A esto se sumaron:
- La Guerra Carlista (iniciada en 1872) y el conflicto en Cuba (Guerra de los Diez Años).
- La inestabilidad política constante y los intentos de golpes de Estado republicanos.
- Movilizaciones obreras y campesinas que generaron miedo a una revolución proletaria.
- La Cuestión Artillera: tras la protesta del cuerpo de artillería y la insubordinación del general Hidalgo, Amadeo se vio obligado a firmar documentos en contra de su voluntad, lo que finalmente precipitó su renuncia.
La Etapa Isabelina: El Reinado de Isabel II
Tras la caída de Espartero en 1843, Isabel II fue declarada mayor de edad para evitar una nueva regencia y consolidar su legitimidad. Bajo el liderazgo de Narváez, el Partido Moderado definió el rumbo del país.
Ideología y Bases del Partido Moderado
El modelo defendido se caracterizaba por:
- Un Estado liberal conservador, unitario y centralista.
- Monarquía constitucional con soberanía compartida.
- Estado confesional católico y derechos individuales limitados.
- Bases sociales: Nobleza, clero y burguesía.
Reformas y el Concordato de 1851
Se suspendió la venta de bienes desamortizados, devolviendo los no vendidos a sus propietarios. En 1851 se firmó el Concordato entre la Iglesia y el Estado, que estableció:
- El reconocimiento de la religión católica como la única de la nación.
- La Iglesia como inspectora del sistema educativo.
- La aceptación de la Iglesia sobre la legitimidad de la reina y la desamortización previa.
- La creación de la contribución de culto y clero por parte del Estado.
Internamente, el partido se dividió en tres tendencias: centro, conservadora/autoritaria y aperturista, culminando finalmente en una profunda crisis política y económica.