El Reinado de Carlos III: Política Exterior e Interior en España
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Política Exterior de Carlos III
Al iniciarse el reinado, seguía abierta la Guerra de los Siete Años; Gran Bretaña venía derrotando a Francia. España, sin embargo, decidió incorporarse a ella firmando con Francia el Tercer Pacto de Familia (1761). Se buscaba la recuperación de Gibraltar y Menorca, pero no se pudo. Los ingleses también se impusieron a España. Se firmó la Paz de París en 1763, muy favorable a Gran Bretaña. De Francia obtuvo el Canadá y las posesiones de la India; de España, la Florida. Francia decidió entregar a España, en compensación, el territorio de la Luisiana, es decir, el recorrido por el río Misisipi hasta su desembocadura en Nueva Orleans. En 1776 estalló la Guerra de Independencia de las trece colonias norteamericanas, pertenecientes a Gran Bretaña, origen de los actuales Estados Unidos. Francia y España intervinieron a favor de los colonos. Era una ocasión de oro para desquitarse de la derrota de 1763. Finalizó con la derrota británica, firmándose la Paz de Versalles en 1783, por la que se reconocía la independencia de los Estados Unidos. España, a su vez, recuperó la Florida y la isla de Menorca, pero no así Gibraltar, donde fracasaron todos los intentos para su recuperación.
Política Interior de Carlos III
Será analizada a través de tres de sus principales ministros: Esquilache, Aranda y Floridablanca.
El Motín de Esquilache
Cuando Carlos III se convirtió en rey de España, trajo consigo a ministros italianos, entre ellos a Esquilache, que protagonizó un amplio programa de reformas. En la Villa de Madrid, entonces sucia y pestilente, introdujo reformas urbanísticas propias de una población moderna. Aprobó la libertad de comercio de granos, medida positiva pero peligrosa al facilitar la especulación con los precios agrícolas. En Madrid introdujo otra medida muy impopular, como la de cambiar la forma de vestir, con sombreros anchos y capas largas. Se pensaba que vestir así servía para encubrir a los malhechores. El pueblo de Madrid se rebeló contra el ministro y sus decretos (1766). Días después, también ocurrían incidentes en otras poblaciones castellanas. El monarca dio marcha atrás destituyendo a Esquilache. A Carlos III le impresionó el motín. Se pensaba que no había sido espontáneo, sino más bien promovido o instigado. Se abrió una investigación, llegándose a la conclusión de que los instigadores de la revuelta habían sido los jesuitas. En la actualidad, se cree que detrás del motín había intereses de grupos privilegiados, dispuestos a lanzar al pueblo a la calle con la intención de frenar una política de reformas que afectaban a sus privilegios.
El Conde de Aranda
Tras la caída de Esquilache, el conde de Aranda se convirtió en el gobernante más influyente.