El Reinado de Carlos IV y la Revolución Liberal en España
Quiebra Institucional y Guerra de la Independencia
Entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, en España destacó la crisis del Antiguo Régimen, la primera revolución liberal, la Guerra de la Independencia y la emancipación de las colonias americanas.
El Reinado de Carlos IV y el Impacto Revolucionario
En 1788, Carlos IV llegó al trono en un momento crucial, coincidiendo con el estallido de la Revolución Francesa. Entre 1808 y 1814 se libró la Guerra de la Independencia contra los franceses, provocada por la renuncia al trono de Carlos IV y Fernando VII ante Napoleón, lo que derivó en la instauración de José I Bonaparte como rey. Simultáneamente, se produjo una revolución liberal liderada por las Cortes de Cádiz, cuyo máximo símbolo fue la Constitución de 1812.
En 1814, Fernando VII regresó al trono, gobernando de forma absolutista, con la excepción del periodo del Trienio Constitucional. Los pronunciamientos militares y el exilio de los liberales fueron fenómenos recurrentes durante el siglo XIX y el siglo XX.
Política Exterior y Conflictos con Francia
El inicio del reinado de Carlos IV (1788-1808) estuvo condicionado por la vecina Revolución Francesa, que atentaba contra los principios del Antiguo Régimen y marcó profundamente la política interior y exterior española. Por un lado, se cerraron las fronteras a las influencias revolucionarias mediante la censura; por otro, estalló la guerra entre los Borbones españoles y la República francesa tras la ejecución de Luis XVI en 1793.
España se alió inicialmente con Gran Bretaña y Portugal, pero los ejércitos franceses consiguieron invadir zonas vascas y catalanas en 1794. Esta situación bélica desembocó en la formación de Juntas de defensa militar. El triunfo de las tropas francesas llevó a la firma de la Paz de Basilea en julio de 1795, en la que España cedió a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo y obtuvo ciertos beneficios en el comercio colonial.
Alianzas y Consecuencias Socioeconómicas
Posteriormente, se retornó al espíritu de los Pactos de Familia con Francia mediante el Tratado de San Ildefonso en 1796, lo que condujo a un prolongado conflicto naval con Gran Bretaña entre los años 1796-1801 y 1804-1808. Además de las graves pérdidas demográficas, las consecuencias de este ciclo de guerras fueron:
- Un severo endeudamiento real.
- La crisis del comercio colonial.
- La paralización de las reformas ilustradas.
Fue una etapa de profunda crisis económica en la que se agotó el crecimiento de las décadas anteriores. Esto se debió, en gran medida, a las crisis de subsistencia de cereales que dieron lugar a hambrunas en los periodos 1789-1790 y 1803-1804, así como a la propagación de epidemias como la fiebre amarilla.