El Reinado de Fernando VII: Absolutismo contra Liberalismo (1814-1833)

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Introducción

Fernando VII se convierte en heredero de la Corona tras la abdicación de su padre, Carlos IV, en favor de su hijo. Napoleón le obliga a cederle la corona a su hermano, José I, ya que había comenzado la invasión francesa y, con ello, la Guerra de Independencia. Su reinado tiene lugar desde 1814, cuando regresa a España, hasta 1833, cuando fallece. El regreso del rey planteó un problema: integrar al monarca en el nuevo modelo político definido por la Constitución de 1812. Fernando VII había abandonado el país como un monarca absoluto y debía regresar como un monarca constitucional.

Desarrollo

Los liberales desconfiaban de la predisposición del monarca para aceptar el nuevo orden constitucional. Dispusieron que viajara directamente a Madrid para jurar la Constitución y aceptar el nuevo marco político. Fernando VII temió enfrentarse a los que durante seis años habían resistido al invasor y aceptó sus condiciones. Pero el sector absolutista, compuesto por la nobleza, el clero y el alto ejército, sabían que la vuelta del monarca era su mejor oportunidad para deshacer toda la obra de Cádiz y volver al Antiguo Régimen. Se organizaron para demandar la restauración del absolutismo, redactando el llamado “Manifiesto de los Persas”, y movilizaron al pueblo para que mostrase su adhesión incondicional al monarca. Fernando VII, seguro ya de la debilidad del sector liberal, traicionó sus promesas y, mediante el Real Decreto de 4 de mayo de 1814, anuló la Constitución y las leyes de Cádiz y anunció la vuelta al absolutismo.

A raíz del Real Decreto se inicia el “Sexenio Absolutista”, primer periodo de su reinado que tiene lugar entre 1814 y 1820. Con él se vuelve al Antiguo Régimen y se restauran las antiguas instituciones.

Fernando VII y su gobierno intentaron un objetivo imposible: rehacer un país destrozado por la guerra, con la agricultura deshecha, el comercio paralizado, las finanzas en bancarrota y todas las colonias luchando por su independencia, y todo ello a partir de la restauración del Antiguo Régimen. Las elevadas pérdidas humanas y materiales arruinaron al campesinado y significaron la paralización del comercio y de la producción manufacturera. La Hacienda Real entró en bancarrota por la falta de recursos económicos, especialmente debido a que la guerra en las colonias americanas exigió enormes gastos militares e impidió la llegada de nuevos ingresos.

A estos problemas hay que añadir que los acontecimientos sucedidos durante la Guerra de Independencia habían cambiado la mentalidad de muchos grupos sociales. La integración de los jefes de la guerrilla en el ejército originó un sector liberal, partidario de reformas, que protagonizaría en el futuro numerosos pronunciamientos. Los gobiernos de Fernando VII fueron incapaces de dar respuesta a los problemas y de enderezar la Hacienda.

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