El Reinado de Fernando VII y la Emancipación Americana: Crisis del Absolutismo en España

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El Reinado de Fernando VII: La Década Ominosa (1823-1833)

El fin del Trienio Liberal (1820-1823) se produjo por la intervención de la Santa Alianza. Fernando VII solicitó a Francia la intervención en España de los Cien Mil Hijos de San Luis, un ejército al mando del Duque de Angulema. Estos invadieron el territorio español y restauraron a Fernando VII como monarca absoluto.

Sin embargo, las potencias europeas que habían reinstaurado el absolutismo consideraban necesarias algunas reformas moderadas en España. Proponían una amnistía para los liberales y la creación de una administración eficiente para estabilizar la monarquía. A pesar de ello, Fernando VII inició una dura represión contra los liberales, con depuraciones en el ejército y la administración. Aunque la restauración del absolutismo no fue total, y desde 1825 se intentó atraer a sectores de la alta burguesía y afrancesados para solucionar los problemas económicos (agravados por la emancipación de las colonias americanas), no se reinstauró la Inquisición.

Esta situación generó frustración entre los sectores más tradicionalistas. En Cataluña, se produjo el levantamiento de los "Malcontents", partidas realistas que se agrupaban en torno a la figura de Carlos María Isidro, hermano del rey y su posible sucesor.

La Cuestión Sucesoria y el Origen de las Guerras Carlistas

En 1830 nació Isabel, la hija de Fernando VII. Este hecho desencadenó un conflicto sucesorio. La Ley Sálica, introducida por Felipe V, impedía el acceso al trono a las mujeres. Sin embargo, Fernando VII la derogó mediante la Pragmática Sanción, nombrando heredera a su hija Isabel, en detrimento de los derechos de su hermano Carlos.

Los carlistas, partidarios de Carlos María Isidro, se negaron a aceptar esta situación y ejercieron una fuerte presión sobre el monarca. La cuestión sucesoria se convirtió en una lucha entre dos modelos de sociedad: el absolutismo, defendido por los carlistas, y el liberalismo, al que se acercó la reina María Cristina, esposa de Fernando VII y futura regente, en busca de apoyos.

En 1833, Fernando VII falleció, reafirmando a su hija Isabel como heredera y nombrando a María Cristina como gobernadora. Ese mismo día, se inició un levantamiento absolutista que dio comienzo a la Primera Guerra Carlista.

La Independencia de la América Hispana

Causas de la Emancipación

A lo largo del siglo XVIII, se fueron gestando los proyectos y anhelos de independencia en las colonias americanas. Estos deseos se vieron impulsados por:

  • El trato discriminatorio hacia los criollos (descendientes de españoles nacidos en América) en el acceso a los cargos coloniales.
  • El descontento por los altos impuestos y el control que España ejercía sobre la economía y el comercio de las colonias.
  • La influencia de la independencia de los Estados Unidos (1776), que demostró que era posible vencer a la metrópoli.

El Proceso de Independencia (1808-1824)

El proceso de independencia de las colonias americanas se puede dividir en tres etapas principales:

Primera Etapa (1808-1814): La Crisis de la Monarquía Española

Los criollos, al no reconocer a José Bonaparte como rey de España, formaron Juntas de gobierno. Aunque inicialmente se mantuvieron fieles a Fernando VII, no reconocieron la autoridad de la Junta Suprema Central. En las Cortes de Cádiz, hubo diputados que representaron a las colonias como territorios españoles y reconocieron los derechos de los criollos. Surgieron focos independentistas liderados por figuras como José de San Martín, Simón Bolívar y Miguel Hidalgo.

Segunda Etapa (1815-1818): La Reacción Absolutista

Fernando VII, restaurado en el trono, intentó reprimir los movimientos independentistas enviando un ejército de 10.000 soldados. En Nueva Granada y México, el movimiento independentista, liderado por Agustín de Iturbide, logró atraer a la Iglesia y a las clases poderosas, consiguiendo la independencia. Paraguay y Argentina se consolidaron como naciones independientes (San Martín).

Tercera Etapa (1818-1824): La Consolidación de la Independencia

Tras la decisiva victoria patriota en la Batalla de Ayacucho (1824), se sucedieron las campañas de San Martín (Chile), Bolívar (Colombia, Ecuador, Venezuela) e Iturbide (México). Antonio José de Sucre lideró la independencia de Perú y Bolivia. Al final de este período, solo las Antillas (Cuba y Puerto Rico) y Filipinas permanecieron como posesiones españolas.

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