El Reinado de Isabel II: Características Clave y Periodos Históricos

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El Reinado de Isabel II: Características Fundamentales

Bajo una apariencia cambiante y agitada, el reinado de Isabel II presenta una serie de características comunes que se mantendrán a lo largo de su mandato. Estas características esenciales son:

  • Consolidación del liberalismo moderado, también denominado liberalismo doctrinario. Se trata de un liberalismo conservador, al servicio de la oligarquía, que quedó plasmado en la Constitución de 1845.
  • Apoyo de Isabel II hacia las posturas políticas más moderadas. El partido moderado se mantuvo en el poder con su apoyo durante casi todo su reinado, exceptuando el bienio progresista (1854 a 1856), cuando los progresistas alcanzaron el poder tras un pronunciamiento.
  • Importante protagonismo de los militares en la vida política del país (pretorianismo). Se consolidaron los cambios de gobierno mediante los pronunciamientos militares.
  • Empeoramiento de las condiciones de vida del campesinado y del incipiente proletariado industrial. Los sucesivos gobiernos, ante las huelgas o protestas del sector, reaccionaron empleando la represión.
  • Participación parlamentaria únicamente de los partidos burgueses.

Etapas del Reinado

Etapa Moderada (1844-1854)

En 1844 subieron al poder los moderados y Narváez fue nombrado presidente del Gobierno. Fue el principal inspirador de la Constitución de 1845 (fiel reflejo de las ideas del liberalismo moderado), de la legislación del periodo y reprimió cualquier intento de pronunciamiento.

Legislación Destacada del Periodo Moderado

Además de la Constitución del 45, entre la legislación tendente a la consolidación de un liberalismo moderado destacan:

  • Creación de la Guardia Civil con el objetivo de mantener el orden y defender la propiedad en las zonas rurales.
  • Reforma de la Hacienda realizada por Alejandro Mon, en la que se potenciaron los impuestos indirectos, especialmente los llamados “consumos” (aplicados a artículos básicos de consumo como comestibles y leña), y se crearon impuestos directos sobre las propiedades.
  • Se aprobó un nuevo Código Penal y se inició el proyecto de un nuevo Código Civil.
  • Se reorganizó la administración, con un sistema centralista basado en las provincias.
  • Restablecimiento de las relaciones con la Iglesia Católica con la firma del Concordato de 1851, que pretendía mejorar las relaciones deterioradas tanto por las guerras carlistas como por las desamortizaciones.
  • Las competencias educativas pasaron a manos del Estado, que reguló el sistema de instrucción pública, creando diferentes niveles de enseñanza y elaborando los planes de estudio.

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