El Fin del Reinado de Isabel II: De la Gloriosa al Grito de Yara
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La Revolución de 1868: El Fin del Régimen Isabelino
Los demócratas y progresistas firmaron en agosto de 1866 el Pacto de Ostende, en el que se acordó derrocar el régimen isabelino. Este acuerdo fue ratificado un año después en Bruselas. La revolución estuvo dirigida únicamente por los generales, con el unionista Serrano a la cabeza del futuro gobierno provisional, y con Juan Prim como hombre fuerte.
En septiembre de 1868, el almirante Topete se sublevó en Cádiz; posteriormente, los generales unionistas regresaron del exilio y marcharon hacia Córdoba a la cabeza del Ejército. Los rebeldes, al mando de Serrano, derrotaron a las fuerzas realistas en la Batalla de Alcolea. Las autoridades locales dieron paso a la Junta Revolucionaria. La revolución sorprendió a Isabel II veraneando en San Sebastián, quien cruzó la frontera con destino a Francia. Triunfó así la revolución conocida como la Gloriosa.
Las Juntas Revolucionarias y el Gobierno Provisional
Durante los meses iniciales de la revolución, hasta la convocatoria de Cortes Constituyentes, las juntas ejercieron el poder político. La Junta Revolucionaria de Madrid encargó al general Serrano la formación del gobierno provisional. Las juntas desaparecieron en pocos meses y sus miembros fueron paulatinamente traspasados a las diputaciones.
El gobierno provisional implantó medidas inmediatas para modificar el sistema político y reducir la influencia del clero en la sociedad, destacando las siguientes iniciativas:
- Derogación del fuero eclesiástico.
- Establecimiento del derecho de reunión.
- Aprobación del derecho de asociación.
- Establecimiento del sufragio universal masculino para mayores de 25 años.
- Convocatoria de elecciones constituyentes.
El Proceso Constituyente
En las elecciones a Cortes Constituyentes triunfaron los partidos centristas que apoyaban la instauración de una monarquía de carácter constitucional y democrático. Las Cortes afrontaban el reto de elaborar una nueva Constitución, mientras que el Gobierno tenía la tarea de encontrar un rey que asumiera la jefatura del nuevo Estado.
El Grito de Yara y el Conflicto en Cuba
Apenas iniciada su andadura, el gobierno provisional tuvo que hacer frente al levantamiento independentista cubano, conocido como el Grito de Yara, que dio lugar a un conflicto armado de diez años de duración. Los objetivos de los revolucionarios cubanos, que contaban con el apoyo de Estados Unidos, se expresaron en la proclamación del libre comercio, de un sistema político liberal y de la liberación de los esclavos. La guerra finalizó durante el reinado de Alfonso XII con la Paz de Zanjón en 1878.