Reinos y Coronas de la España Medieval
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El Reino Astur-Leonés
Se asentó bajo los reinados de Alfonso II y III, quienes iniciaron la expansión hasta el río Duero. Se estableció León como capital del reino, que se hallaba bajo control del condado de Castilla. En el siglo X, sufrió una grave crisis por las luchas internas y los ataques del califato cordobés.
El Reino de Navarra
El reinado de Sancho III el Mayor fue el de mayor esplendor de Navarra, logrando controlar Castilla. Su muerte significó también el final de la hegemonía del reino, pues su patrimonio se dividió entre sus hijos:
- García Sánchez III reinó sobre Navarra.
- Fernando I gobernó Castilla y ocupó León.
- Ramiro I se convirtió en rey de Aragón.
El Reino de Castilla
Surgió como tal con Fernando I. La conquista de León le permitió unir los dos territorios, pasando a denominarse rey de Castilla y León. A su muerte, el reino se dividió entre sus dos hijos, pero Alfonso VI logró unificarlos otra vez.
El Reino de Aragón
Surgió de la herencia de Sancho III. La continuidad geográfica existente entre Navarra y Aragón se rompió al ceder el territorio a su hijo bastardo Ramiro, que lo convirtió en el reino de Aragón. En 1076, su hijo Sancho Ramírez volvió a unificar los reinos de Aragón y Navarra.
La Corona de Castilla
El primer monarca castellano-leonés fue Fernando I, quien logró dominar toda la cuenca del Duero. El reino de Castilla pasó a convertirse en la potencia hegemónica peninsular. Después de su muerte, el reino se dividió entre sus hijos. Será Alfonso VI quien logre unificar de nuevo todos los territorios del reino y prosiga la política de su padre, tomando Toledo en 1085 y extendiendo su control territorial hasta el río Tajo. La presencia almorávide en la península frenó los impulsos conquistadores castellano-leoneses. No obstante, Alfonso VII el Emperador estableció una frontera en la línea del Tajo. A su muerte, el reino volvió a dividirse: su nieto Alfonso VIII heredó Castilla y su hijo Fernando II heredó León. Solamente la derrota de Alarcos frenaría momentáneamente el avance castellano. Esta alianza presentó batalla a los musulmanes en Las Navas de Tolosa. La definitiva unidad permitió la expansión del reino castellano-leonés por Extremadura y el valle bajo del Guadalquivir, y en el este ocupó el reino de Murcia.
La Corona de Aragón
El reino de Aragón se interesó por expandirse hacia los territorios de la taifa de Zaragoza. Ya en el siglo XII, el expansionismo conquistador aragonés se aceleró. Así, Pedro I logró tomar Huesca y Barbastro, y su sucesor Alfonso I el Batallador ocupó Zaragoza. En 1137 se produjo el contrato de esponsales entre el conde de Barcelona y la heredera de Aragón. Este compromiso suponía la unidad entre el reino de Aragón y los condados catalanes; nacía así la Corona de Aragón. En el siglo siguiente, Jaime I ocupó las islas Baleares (excepto Menorca, que se tomó en 1286) y el reino de Valencia, llegando hasta donde los pactos con Castilla le permitían.