Reinos cristianos de la Península Ibérica y el proceso de la Reconquista
Introducción
Nacieron unos reinos cuyos límites fronterizos eran variables, sometidos a una gran movilidad. Esto no apagó la idea de unión peninsular. El mayor enemigo fue la monarquía. Fue un periodo comprendido entre los siglos XI y XII y quedaron definidos cinco reinos: Castilla-León, Corona de Aragón, Navarra, Portugal y Granada.
Se formaron en los siglos VII-XI en el norte de la península, extendiéndose a costa de los musulmanes.
Los reinos iniciales
Los reinos fueron:
- Astur-leonés (León y Asturias) y, después, Castilla.
- Núcleos de Pamplona-Navarra, Aragón y condados catalanes.
Tenían una agricultura y ganadería pobres, utilizaban poco la moneda y apenas había artesanía; los productos lujosos procedían de al-Ándalus. Existía el feudalismo, y el reino más fuerte era el astur-leonés.
Todos intentaban escapar de los tributos musulmanes, y estos reforzaron sus fronteras para que no pasaran los cristianos. Así, estos reinos iniciaron la Reconquista.
A lo largo de los siglos la frontera se movió y, en 1492, los Reyes Católicos expulsaron a los moros.
Sistemas de repoblación
Las tierras fueron entregadas a los cristianos bajo dos sistemas de repoblación:
- Entrega de pequeñas porciones de tierra a campesinos y soldados.
- Entrega de grandes latifundios en las fronteras a nobles, con esclavos y colonos siervos.
Desarrollo
El núcleo occidental
El primer reino creado fue el de Asturias, formado en torno a don Pelayo, figura clave de la Reconquista. Se extendió por Galicia, León, el norte de Portugal y parte de Castilla. En el siglo X nacieron el condado de Castilla y el de Portugal.
Los musulmanes no controlaron bien la cordillera Cantábrica. En el norte se refugiaron los nobles visigodos y don Pelayo derrotó a los musulmanes en la batalla de Covadonga (722).
Alfonso I creó el reino de Asturias, que se extendió hasta Galicia y el alto Ebro. El reino de Asturias desapareció dentro del reino de León. Años de sequía en el valle del Duero provocaron la marcha de los bereberes, que ocuparon la zona.
Alfonso II situó la capital en Oviedo y, al enfrentarse a conflictos con los musulmanes, dominó buena parte de Galicia. Con Ramiro I y Ordoño I continuó la expansión hacia Galicia, y Alfonso III ocupó territorios hasta el Duero. La capital pasó de Oviedo a León.
El condado de Castilla se constituyó y se independizó bajo la mano de Fernán González. En el siglo XII, Castilla se dividió en León, Castilla y Portugal.
El núcleo oriental: los reinos pirenaicos
Tenían en común la lucha por mantener su independencia frente al Imperio carolingio, la lucha contra los musulmanes y una escasa densidad demográfica. Carlomagno creó la Marca Hispánica, ya que evitaba la invasión musulmana a Francia.
Navarra
Entre el puerto de Roncesvalles y el alto Ebro (conde de Pamplona, Íñigo Arista), habitaba la población vascona, con formas socioeconómicas de carácter tribal, apenas romanizadas y escasamente cristianizadas. Expulsó a los gobernadores francos y creó el reino de Pamplona.
Dominó Aragón y se estableció la dinastía Jiménez (Sancho Garcés I), que extendió el reino hasta La Rioja y dejó los reinos a sus hijos: García (Navarra), Ramiro (Aragón), Fernando I (Castilla) y Gonzalo (Sobrarbe y Ribagorza).
La supremacía de García fue contestada por sus hermanos y se produjo una guerra civil. Fernando I transformó su dominio en Castilla, ocupó León y se unieron bajo el nombre de Castilla.
Aragón
Aragón también se convirtió en reino con Ramiro I y formalizó su unión con Navarra. Tras la muerte de Alfonso I el Batallador, le sucedió su hermano Ramiro, y los navarros se separaron de Aragón y organizaron Navarra como estado independiente. Al no tener frontera con al-Ándalus, dio por final su conquista y ayudó a otros.
Los hispanos de Jaca (817) expulsaron a los francos y crearon el condado de Aragón, cuyo primer conde fue Aznar Galíndez. Surgieron también los condados de Sobrarbe y Ribagorza. En el siglo XII, a la muerte de Alfonso I el Batallador, su hija casó con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.
Cataluña
El reino catalán era un reino de base dinástica, en el que cada territorio mantenía sus leyes, instituciones, lengua, etc. Alfonso II fue el primer rey de esta corona. Cataluña estuvo ligada a la política carolingia y fue más duradera que Navarra o Aragón, donde nació por la Marca Hispánica, cuya misión era defender la frontera franca de los moros.
Era un sitio fortificado que se separaba o unía a Francia a su gusto. Wifredo el Velloso convirtió sus cargos en hereditarios, y Borrell II, nieto de este, no firmó el contrato de fidelidad al rey franco, por lo que se separaron y formaron los reinos catalanes, donde Cataluña era el más grande.
La Reconquista tras la descomposición del Califato de Córdoba
Tras la descomposición del Califato de Córdoba, los reinos cristianos se lanzaron a por al-Ándalus. Estos reinos a veces se encontraban unidos y a veces no; las alianzas fueron León-Aragón, Castilla-Portugal y Navarra-Francia.
Hubo reacciones musulmanas, como los almorávides y los almohades, que frenaron el avance cristiano. Sin embargo, impulsado por el sentimiento de guerra santa (cruzadas), se volvió a reconquistar en el siglo XI. Tres estados se repartieron la conquista: el reino de Portugal, Castilla y Aragón, que firmaron varios pactos de no agresión.
La decadencia del Califato de Córdoba fue la ocasión que aprovecharon los cristianos para empezar su lucha. Esto se produjo por los siguientes motivos:
- Aumento de la demografía cristiana.
- Innovaciones técnicas.
- Acuñación de una ideología reconquistadora.
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