El Relieve Peninsular: Características y Unidades Morfoestructurales
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El Relieve Peninsular
El relieve es el conjunto de formas que presenta la superficie terrestre, formadas por las fuerzas internas de la Tierra y por el modelado realizado por los agentes externos (atmosféricos, aguas y seres vivos).
1. Características del relieve peninsular
- Forma maciza: debido a su gran anchura (más de 1.000 km) y a sus costas rectilíneas, lo que limita la influencia marítima en el interior.
- Elevada altitud media: de unos 600 metros, debido a la presencia de altas cordilleras y, sobre todo, a la gran extensión de la Meseta Central.
- Disposición periférica: el relieve montañoso se sitúa en torno a la Meseta, lo que frena la influencia del mar y produce grandes contrastes climáticos y paisajísticos entre el interior y el litoral peninsular.
Tipos de unidades morfoestructurales
- Los zócalos: son llanuras o mesetas formadas en la Era Primaria o Paleozoico tras el arrasamiento por erosión de montañas antiguas surgidas por la orogénesis. Son materiales antiguos y rígidos (rocas silíceas como el granito, la pizarra, las cuarcitas y los esquistos) que, ante los nuevos empujes tectónicos, se fracturan. Actualmente, son relieves horizontales que ocupan la mitad occidental de la península.
- Las cordilleras de plegamiento: grandes elevaciones montañosas creadas por la orogénesis alpina en la Era Terciaria por el plegamiento de materiales sedimentarios calizos depositados en la Era Secundaria. Al estar poco erosionadas todavía, presentan fuertes pendientes y formas escarpadas. Son de dos tipos:
- Cordilleras intermedias: formadas por plegamientos de sedimentos depositados en el mar junto a los rebordes de los zócalos (por ejemplo, el Sistema Ibérico y el sector este de la Cordillera Cantábrica).
- Cordilleras alpinas: formadas por plegamientos de sedimentos depositados en el mar en los geosinclinales o fosas marinas (como los Pirineos y las Cordilleras Béticas).
- Las cuencas sedimentarias o depresiones: son zonas hundidas de la Era Terciaria que se rellenaron con sedimentos, fundamentalmente de tipo calizo y arcilloso. Presentan una forma horizontal o suavemente inclinada y son de dos tipos:
- Las cuencas de zócalo: formadas por el hundimiento de un bloque del zócalo a resultas del movimiento alpino (por ejemplo, las depresiones meseteñas del Duero, Tajo y Guadiana).
- Las depresiones prealpinas: localizadas junto a las cordilleras alpinas (depresiones del Ebro y del Guadalquivir). Son el resultado de la elevación de las cordilleras y el consecuente hundimiento de los sectores colindantes.