El Renacimiento y la Revolución Constructiva de Filippo Brunelleschi

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La Cúpula de Santa María del Fiore: El Inicio del Renacimiento

Nos encontramos delante de la cúpula de Santa María del Fiore, obra que inaugura la arquitectura renacentista. El Renacimiento constituye una etapa de esplendor artístico que se inicia en las ciudades italianas en el siglo XV y que supone retomar los principios de la antigüedad clásica. En este período histórico se producirán acontecimientos tan importantes como la Contrarreforma, el descubrimiento de América y el afianzamiento de las monarquías europeas.

Filippo Brunelleschi y el desafío constructivo

Filippo Brunelleschi, al construir la cúpula, alcanzó una fama legendaria entre sus contemporáneos tras ganar el concurso proyectado por la ciudad. Se desconocía cómo cerrar la cúpula de la catedral gótica proyectada a fines del siglo XIII, y este artista dio la solución definitiva al estudiar los sistemas constructivos romanos a través de las ruinas clásicas.

Propuesta formal y funcional

El estudio formal y funcional de la obra revela la solución que propuso Brunelleschi para el cerramiento del óculo. El arquitecto, utilizando diversos materiales como mármol, ladrillo, madera, hierro y plomo, se propuso construir no una cúpula maciza, sino dos, con un entramado intermedio de costillas horizontales y concéntricas. Ambas cúpulas son:

  • Cúpula exterior: de perfil ojival y más delgada.
  • Cúpula interior: semiesférica, de ladrillos y piedra, más gruesa y estructural.

Los dos casquetes, exterior e interior, equilibran las fuerzas y oponen un espacio centralizado —generado por la enorme cúpula— a la planta longitudinal de la catedral y a la torre campanario.

Estética, luz y técnica

El color sirve para subrayar el efecto óptico: las retículas negras sobre fondo blanco del tambor se hacen uniformes con la decoración de la nave al exterior; el ladrillo rojo armoniza con los tejados de la ciudad y las aristas blancas confluyen en la linterna. La luz que permite la cúpula no es coloreada como en las vidrieras góticas, sino una luz cenital y blanca que clarifica los elementos constructivos. Para lograrlo, Brunelleschi diseñó nuevas herramientas como el tornillo, poleas y técnicas de construcción inéditas.

Conclusión

Aunque esta catedral mantiene un carácter gótico por su aspecto abombado, es evidentemente renacentista, ya que plantea soluciones innovadoras recuperando los grandes espacios abovedados romanos o bizantinos mediante nuevos métodos constructivos.

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