Modo de Representación Institucional en el cine clásico: continuidad, transparencia y montaje invisible

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T.4 Hacia un montaje invisible: construcción del espacio y del tiempo al modo de representación institucional

EL MRI: UNA BREVE CARACTERIZACIÓN

Caracterizamos el modelo hegemónico atendiendo principalmente a:

  • A sus convenciones, códigos y rutinas, fijándonos en el nivel formal y, especialmente, en el papel que ejerce el montaje.
  • La concepción del cine como un dispositivo que el modelo comporta: manera de entender la relación cine/realidad, papel que el modelo prevé para el autor y para el espectador.

El Modo de Representación Institucional (MRI) es el modelo de continuidad y transparencia de la representación “puesto” históricamente por el cine norteamericano. Burch pretende desnaturalizar la recepción del discurso del MRI.

La caracterización del MRI se podía completar con las aportaciones de:

  • Bordwell (estilo clásico)
  • Sánchez-Biosca (Modelo de Representación Narrativo-Transparente)

Integrando estos planteamientos, nos centraremos en las rutinas de la manera hegemónica de hacer películas del llamado cine clásico, que se desarrolló principalmente en Hollywood y especialmente desde la llegada del sonoro hasta la aparición de los “nuevos cines”.

La transparencia de la representación y el intento de anulación del sujeto autor

El MRI aspira al grado cero de escritura: narra dando la sensación de mostrar y nos hace creer que los hechos se explican solos, por sí mismos. Con esta finalidad, el MRI se sirve principalmente de:

  • La naturalización del espacio de la representación (fotografía, decorados, caracterización, música…).
  • La invisibilidad del montaje (raccord).

“Se trata, en definitiva, de borrar toda impronta enunciativa que pueda recordar al espectador el carácter artificioso de la construcción fílmica”. — J. M. Company

Continuidad, causalidad y el intento de anulación del sujeto espectador

En el MRI:

  • La continuidad que procura el raccord se pone al servicio de una suerte de causalidad, que es también apoyo de la identificación.
  • Todo ello trabaja a favor de una estética sin fisuras, donde toda acción tenga una sólida motivación, resulte creíble y no dé lugar a confusiones.

Así, el happy end del MRI puede entenderse como una conclusión necesaria (si el problema lógico se ha resuelto correctamente) que se deriva de unas premisas que quedan fijadas como base sólida al inicio del film y que dirigen la mirada del espectador.

Encuadre, centripetismo y homogeneidad

El raccord de eje se encarga de garantizar la continuidad en el constante diálogo entre campo y fuera de campo diegético.

Así, el MRI procura la absorción imaginaria del fuera de campo estratégico (en el cual se encuentra el espectador) dentro del conjunto homogéneo del campo y fuera de campo diegético. La pretensión de anulación de la heterogeneidad del fuera de campo queda aparejada con la anulación de la subjetividad (del espectador y del autor).

Un ejemplo que ilustra lo expuesto: El nacimiento de una nación (D. W. Griffith, 1915)

La escena del asesinato de Lincoln ha sido exhaustivamente analizada. Destacamos la aportación de Karel Reisz (uno de los fundadores del Free Cinema) en Técnica del montaje cinematográfico.

Griffith presenta un exhaustivo tratamiento de la fragmentación espacial. Además, hay que destacar su découpage (operación del director que convierte la continuidad de la narración literaria en una sucesión de planos y cambios de encuadre). Por otro lado, el plano general de referencia permite al espectador integrar los detalles de la acción.

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