Respuesta inmunitaria humoral: linfocitos B, anticuerpos y su función
Enviado por minitripi y clasificado en Plástica y Educación Artística
Escrito el en
español con un tamaño de 5,93 KB
Distinción entre lo propio y lo extraño
Un organismo tiene diferentes tipos de células con antígenos en su superficie y también diferentes proteínas capaces de desencadenar la respuesta inmunitaria. El sistema inmunitario de un individuo reconoce los antígenos propios y no los ataca. Cuando un organismo fracasa en esta distinción y considera lo propio como extraño, su sistema de defensa ataca a sus propias células, desencadenando las enfermedades autoinmunes.
Diversidad
El sistema inmunitario está capacitado para responder a la gran diversidad de antígenos: moléculas extrañas, bacterias, virus, etc. Además, cada tipo de agente patógeno puede tener varias cepas con diferentes antígenos en su superficie, y cada antígeno puede tener también varios determinantes. Se cree que un individuo puede responder específicamente a unos 10 millones de determinantes antigénicos diferentes.
6. Respuesta humoral
Cuando un linfocito B es activado, se multiplica y se diferencia en dos tipos de células: las células plasmáticas de gran tamaño, que son las productoras de anticuerpos (10.000 moléculas/célula/minuto), y los linfocitos B de memoria, que tienen una vida ilimitada y constituyen la reserva inmunitaria para nuevas exposiciones ante el mismo antígeno.
La superficie de los linfocitos B se encuentra recubierta de receptores proteicos específicos de los diferentes antígenos, lo que les permite unirse directamente a ellos. La activación de los linfocitos B se intensifica mucho por la acción de las citocinas, sustancias segregadas por ciertos linfocitos T y por los macrófagos.
6.1. Los anticuerpos
Son proteínas del grupo de las inmunoglobulinas (globulinas) producidas por los linfocitos B ante la entrada de un antígeno. Circulan por la sangre y penetran en los fluidos corporales, donde se unen específicamente al antígeno que provocó su formación. Mediante electroforesis se han detectado las siguientes inmunoglobulinas: IgG, IgA, IgM, IgD e IgE.
Son glicoproteínas formadas por una o varias unidades básicas según el tipo de anticuerpo. Cada unidad está formada por 4 cadenas polipeptídicas iguales 2 a 2: 2 cadenas pesadas (H) y 2 ligeras (L), y una cadena glucídica unida a cada una de las cadenas pesadas. La unión entre las 2 subunidades proteicas se estabiliza mediante puentes disulfuro. Cada cadena está formada por una serie de regiones con plegamiento característico (dominios) de unos 110 aminoácidos. La cadena ligera tiene 2 dominios: uno constante (CL), igual para cada tipo de inmunoglobulina, en el extremo carboxilo terminal, y uno variable (VL), que da especificidad a cada Ig en su extremo amino terminal. Esta región V contiene 3 regiones hipervariables, que constituyen el lugar de unión al antígeno; como son 2, se dice que el anticuerpo es bivalente. Análogamente, la cadena pesada tiene un dominio variable (VH) y 3 o 4 dominios constantes (CH1, ...).
De la región constante va a depender, en cierto modo, la localización del anticuerpo. Así, según la región constante que tengan, unos se localizarán en la saliva, otros en la placenta, etc. La región constante es la parte que desencadena la respuesta celular. Así, los anticuerpos se unen a m.o. con su parte variable, lo que puede cambiar la región constante, y este cambio es detectado por los macrófagos, que fagocitarán aquello que los anticuerpos llevan pegado; por eso, los anticuerpos libres en sangre no desencadenarán la respuesta celular.
Los anticuerpos tienen además una zona de bisagra, de gran importancia porque gracias a ella se pueden adaptar mejor al antígeno.
La estructura representada corresponde a las IgG (son segregadas por los linfocitos B tras el primer contacto con el antígeno). Las IgD e IgE intervienen en las reacciones inflamatorias. Las IgM (aparecen en la primera respuesta humoral) están formadas por 5 unidades estructurales unidas por piezas proteicas, y son los anticuerpos producidos ante el primer contacto de los linfocitos B con los antígenos. Las IgA están formadas por 2 unidades unidas por una pieza proteica, están presentes en la placenta y en la leche materna, y confieren inmunidad pasiva al feto.
6.2. ¿Cómo se lleva a cabo la respuesta humoral?
Si el antígeno es un polisacárido o una proteína con numerosos epítopos que se repiten, puede unirse directamente a los receptores de la membrana de los linfocitos B. Esta unión activa a los linfocitos B, que comienzan a segregar anticuerpos de baja afinidad, IgM.
La mayoría de los antígenos son incapaces de estimular a las células B sin la ayuda de los linfocitos T colaboradores de tipo T2. Cuando estos antígenos se unen a los receptores de los linfocitos B, son introducidos en el interior del linfocito mediante endocitosis mediada por receptor; posteriormente son degradados y algunos péptidos resultantes se asocian a moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC clase II), que se expresarán en la membrana del linfocito. Así, el antígeno es presentado a un linfocito T2, que se activa y segrega citocinas que provocarán su proliferación y estimularán al linfocito B a multiplicarse y diferenciarse en células de memoria y en células plasmáticas, que liberarán gran cantidad de anticuerpos IgG, con mayor afinidad por los antígenos.
Cuando las células plasmáticas dejan de recibir por un tiempo citocinas procedentes de los linfocitos T2, cesan en su producción de anticuerpos.
Aprovechando los mecanismos de exocitosis de la célula, o provocando pequeños agujeros en su membrana mediante enzimas líticos (virus desnudos).