Restauración Borbónica: Caída de Amadeo I y Resurgimiento Carlista en España (1872-1873)
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El Reinado de Amadeo I y el Inicio de la Restauración Borbónica
En España, frente a la guerra, el general Serrano se encontraba con la regencia debilitada debido a los movimientos revolucionarios y sociales. Para evitar la proclamación de la república, el general Prim decidió buscar un nuevo rey que no fuese Borbón. Fue así como Amadeo I de Saboya ascendió al trono; sin embargo, su reinado no tuvo éxito. Experimentó una gran inestabilidad política y, sobre todo, el desprecio de los españoles, lo que lo llevó a renunciar a la corona.
Al observar esta situación, Antonio Cánovas del Castillo creó un partido a favor de Alfonso XII. Así se inició un proceso de restauración, gestado durante el Sexenio Democrático y el gobierno de Serrano. Este proceso estuvo en manos de Cánovas, quien tenía como objetivo situar a Alfonso XII en el trono, promoviendo un partido conservador basado en la paz y el orden.
El Resurgimiento del Carlismo y la Tercera Guerra Carlista
Fortalecimiento Ideológico y Militar
El carlismo adquirió un nuevo impulso durante la época del Sexenio. Aunque las luchas entre liberales y carlistas ya habían comenzado, en esta nueva fase el partido carlista experimentó un fortalecimiento militar e ideológico. A estos se sumaron los neocatólicos, quienes abogaban por la lucha legal y el acceso pacífico al poder.
Esto provocó la aparición de dos corrientes dentro del carlismo:
- Por un lado, la representada por el general Ramón Cabrera, un bando más abierto, acusado de heterodoxia y masonería.
- Y por otro lado, una corriente más ortodoxa, liderada por Carlos VII, que optó por la lucha legal.
Desarrollo del Conflicto (1872-1873)
La Tercera Guerra Carlista se inició en abril de 1872, tras la apertura de las Cortes y el levantamiento fallido del general Castells. El fracaso de la sublevación en el País Vasco dio por cerrada esta primera fase del conflicto.
Sin embargo, Don Carlos entró en España. La derrota carlista en Oroquieta llevó a la firma del Convenio de Amorebieta, en el que Serrano concedió un indulto general a los insurgentes. Este convenio provocó la desmovilización de gran parte de los carlistas, aunque Don Carlos continuó la lucha en Cataluña.
La guerra se generalizó durante 1873, año en que Don Carlos entró de nuevo en España y sus partidarios se consolidaron en el País Vasco, Navarra y parte de Aragón.
División Social y Objetivos Políticos
En cuanto a la situación social, cabe destacar que la sociedad se dividió, buscando soluciones para poner fin a la devastadora situación según sus propios objetivos:
- Por un lado, estaban los alfonsinos, quienes deseaban el retorno de los Borbones.
- Y por otro lado, los carlistas, que defendían el absolutismo.