La Restauración Borbónica en España: Pilares del Sistema Político y Fraude Electoral
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El Modelo Político de la Restauración Borbónica
El sistema político de la Restauración Borbónica en España se inspiró en el modelo bipartidista británico, caracterizado por el turnismo. Este consistía en el turno pacífico en el poder de dos grandes grupos parlamentarios: los conservadores y los liberales.
La Constitución de 1876
La convocatoria a Cortes para la elaboración de la Constitución de 1876 se realizó mediante sufragio universal, aunque este proceso fue, en gran medida, un mero trámite, ya que el sistema de captación de votos estaba previamente organizado. Antonio Cánovas del Castillo consideró necesario establecer unas premisas fundamentales para situar a la monarquía por encima de los partidos políticos, recurriendo para ello a la idea de una "constitución interna" o histórica.
La Constitución de 1876 fue una carta magna de carácter conservador que presentaba las siguientes características:
- Mantenía una imperfecta división de poderes.
- Establecía un parlamento bicameral, compuesto por un Congreso de los Diputados y un Senado.
- Los senadores eran por derecho propio y vitalicios, mientras que los diputados eran elegidos inicialmente por sufragio censitario, que más tarde evolucionaría a sufragio universal.
- La forma de gobierno era la monarquía moderada y hereditaria.
- La religión oficial era la católica, aunque sí permitía el ejercicio privado de otras confesiones.
Su vigencia se extendió desde 1876 hasta 1923, siendo suspendida durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y restaurada brevemente hasta la proclamación de la Segunda República en 1931.
La Práctica Política: Turnismo, Bipartidismo y Caciquismo
El modelo político ideado por Cánovas se inspiró en el sistema parlamentario de la Inglaterra victoriana y en la monarquía francesa de Luis Felipe de Orleans. Cánovas buscaba dotar al Estado de estabilidad, apoyándose en dos pilares fundamentales: la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, y la práctica del turnismo.
El turnismo implicaba que dos partidos, aunque con posturas diferentes, se alternaran en el gobierno de manera pacífica, lo que ayudaba a disuadir la idea de pronunciamientos militares y evitaba que la monarquía se identificara con un único partido.
El funcionamiento del turno de partidos era el siguiente:
- Cuando el monarca retiraba su confianza al gobierno en turno, y previo pacto entre los líderes de ambos partidos, encargaba provisionalmente el gobierno al partido de la oposición.
- Este partido, ya en el poder, convocaba elecciones.
- El partido que había asumido el gobierno debía ganar estas elecciones, y el partido opositor estaba de acuerdo en perderlas.
Este sistema se sostenía gracias al fraude electoral. Se preparaban las listas electorales con los "notables" de cada partido, y en las provincias se establecían mecanismos para asegurar la victoria del partido deseado. Para garantizar el triunfo del partido "elegido", actuaba la figura del cacique. El cacique era un personaje influyente que servía de intermediario entre la administración central y el ámbito local, manipulando los resultados electorales a través de diversas prácticas como la compra de votos, la coacción o el "pucherazo".