Restauración política y pérdida del imperio colonial español (1885–1898)

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Regencia de María Cristina y la Restauración política (1885–1890)

A la muerte de Alfonso XII, su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo asumió la regencia con el apoyo de los partidos dinásticos. Estos firmaron el Pacto del Pardo, que se comprometía a mantener la monarquía, a respetar los turnos políticos y a conservar las medidas legislativas.

María Cristina otorgó el poder a los liberales, presididos por Sagasta, que gobernaron el país entre 1885 y 1890 en lo que se conoció como el «parlamento largo». Durante este periodo se aprobaron diversas reformas:

  • Código Civil (1889).
  • Ley de Asociaciones (1887).
  • Introducción de juicios con jurado.
  • Abolición de la esclavitud en Cuba.

En 1890 se aprobó el sufragio universal masculino.

La vuelta de los conservadores supuso el retorno a una política económica proteccionista. Los sucesivos gobiernos tuvieron que abordar graves conflictos coloniales que afectaron a la sociedad española de fin de siglo. En la oposición política, la Restauración no integró a las formaciones no dinásticas, marginando así a los carlistas y a los republicanos, considerados por Cánovas «enemigos del Estado».

Cuba: economía colonial, independencia y la intervención de EE. UU.

Cuba era la principal productora mundial de azúcar y también destacaba en la producción de café y tabaco; era exportadora hacia España, que monopolizaba el mercado colonial en su beneficio y en contra de los intereses isleños. Esta situación favoreció el nacimiento de un sentimiento independentista.

EE. UU. había aumentado sus intereses en Cuba, puesto que era el principal mercado para el azúcar y había invertido capital en la modernización del proceso de obtención. La guerra definitiva por la independencia fue liderada por José Martí, quien organizó guerrillas que causaban graves daños al ejército español, el cual sufrió más bajas por las epidemias y el clima que por la propia guerra.

La muerte de Cánovas y el nuevo gobierno de Sagasta, que decretó la autonomía y una amnistía política, llegaron tarde, ya que EE. UU. había decidido intervenir. El gobierno estadounidense presionó al español para que solucionara con rapidez el conflicto e incluso propuso la compra de Cuba. El pretexto para que EE. UU. declarara la guerra a España fue la voladura del crucero americano Maine, fondeado en el puerto de La Habana. La superioridad de las fuerzas estadounidenses originó dos desastres navales para España.

El conflicto acabó con el Tratado de París, por el que Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam fueron cedidas a EE. UU. Cuba quedó, de hecho, bajo control norteamericano.

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