La Revolución de 1848 y el Surgimiento del Segundo Imperio en Europa

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La Revolución de 1848

El espíritu de 1830 se disolvió pronto por Europa, pues Rusia había abandonado la autocracia zarista. En la propia Francia, la política burguesa de Luis Felipe defraudó las expectativas de las clases populares que apoyaron el levantamiento.

Las causas de una crisis ya moderna

La revolución está precedida por la crisis agraria (de la papa en 1846), que volvió a llevar hambre a Europa y la desolación de Irlanda, con asaltos a panaderías por toda Francia ante la subida del precio del trigo. Reaparece el Cólera.

Esa crisis repercutió en la industria, pues hay una relativa superproducción y cierran algunas fábricas, con lo que se incrementó el paro, bajaron los salarios y se produjeron episodios luditas (ataque de obreros a máquinas). Eso repercutió también en una crisis financiera, que lleva a la caída de la Bolsa y muchos bancos quiebran.

Desde el punto de vista social, no sólo no se puede considerar una revolución del proletariado, sino que, a diferencia de 1789, en 1848 no hay intervención de los desarrapados (cuarto estado), sí de artesanos y una notable influencia de universitarios, periodistas e intelectuales. De hecho, ese mismo año aparece el Manifiesto Comunista sólo días antes del estallido de la revolución.

La Inesperada Revolución de Febrero al II Imperio

La denominada Revolución de Febrero estalla a finales de ese mes, a raíz de la prohibición de una manifestación que los republicanos querían hacer por París, tras un banquete en los Campos Elíseos.

La manifestación se produce; las fuerzas de orden público disparan para poder detener su marcha hasta el Ministerio de Exteriores, hay muertos y se desencadenan acontecimientos en las calles de París, con barricadas (lección bien aprendida por Haussmann en su remodelación urbana).

Las masas vuelven a tomar las Tullerías y abdica Luis Felipe (a quien muchos consideraban un rey intruso).

Reivindicaciones de la revolución

  • Políticas: Supresión de la pena de muerte, y verdadera libertad política y de reunión.
  • Sociales: Supresión de la esclavitud, jornada laboral de 10 horas, derecho al trabajo y libertad de huelga, y creación de talleres nacionales donde se diera empleo.

El II Imperio de Luis Napoleón

La fuerza de la crisis defraudó muchas de las expectativas puestas en las reformas revolucionarias, que deben retirarse. Las elecciones de la república, convocadas por sufragio universal, las ganan paradójicamente los monárquicos conservadores, quienes no ocultan en su proyecto hasta el restablecimiento de la guillotina.

Luis Napoleón Bonaparte sería elegido por mayoría y en 1851 dará un golpe de Estado con el que disolvía la República para instaurar una monarquía autoritaria y militarista, que se proclamará imperial: será el II Imperio con una emperatriz extremeña (Eugenia de Montijo).

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