Revolución de 1868 en España: Causas, Desarrollo y Partidos Políticos
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La Revolución de 1868: Causas, Desarrollo y Partidos Políticos
La composición social de las Juntas era tradicional, conformada principalmente por la pequeña burguesía urbana, lo que contrastaba con el radicalismo de sus proclamas. Esta contradicción entre el conservadurismo social y el radicalismo político fue una característica notable del periodo. Hasta octubre de 1868, con la formación del Gobierno Provisional, las Juntas fueron la única autoridad del país, lo que generó conflictos entre sus normativas y las del gobierno. A principios de octubre, se formó el Gobierno Provisional, que asumió las funciones hasta entonces desempeñadas por las Juntas. La reina Isabel II se exilió desde San Sebastián a Francia.
El Sexenio Democrático se produjo debido a una serie de factores, entre los que destacan:
Factores que Desencadenaron la Revolución
- Desde un punto de vista militar: La revolución comenzó con el pronunciamiento de los buques de la escuadra del almirante Topete en Cádiz, acompañado de un manifiesto.
- Desde un punto de vista social: Se exigía el destronamiento de Isabel II, yendo más allá de los pronunciamientos anteriores. Se observó una extraordinaria movilización social y un notable radicalismo, con manifiestos pro-republicanos.
- Desde un punto de vista político: El Pacto de Ostende cuestionó el modelo de gobierno, abriendo el debate entre la monarquía constitucional y la república.
Los Partidos Políticos Durante la Revolución
Progresistas
Liderados por el general Prim (monárquico que desconfiaba de los Borbones), los progresistas eran un partido de ideología ambigua. Inicialmente monárquicos, se volvieron anti-borbónicos en 1868. Desempeñaron un papel fundamental en el gobierno. Desde la época de Espartero, fueron los únicos que propugnaron el “iberismo” (la unidad con Portugal). Tras la ruptura con Isabel II, y observando los procesos de unificación en Alemania e Italia, resurgieron los llamamientos a la unidad ibérica. Cabe destacar que el trono de Portugal lo ocupaba Luis I, un monarca demócrata y progresista. Sin embargo, las propuestas de unión fracasaron debido a la oposición de los nacionalistas portugueses.
Algunos progresistas intentaron, sin éxito, introducir como rey de España a Fernando de Coburgo. Se barajaron nombres de las casas alemanas y de Saboya.
Hasta la formación del Gobierno Provisional, los progresistas actuaron como demagogos radicales debido a su control sobre las Juntas. Sin embargo, durante el Sexenio mantuvieron una política centrista. La ambigüedad de su ideología y el asesinato de Prim impidieron que se convirtieran en el soporte burgués del Sexenio.
Unionistas
Los reductos del unionismo se identificaron con Antonio de Orleans, duque de Montpensier, y el general Serrano. Representaban la derecha política y pretendían que el proceso de 1868 se limitara a un pronunciamiento sin mayores consecuencias. Fueron un lastre para las reformas, aunque tuvieron que aceptar algunas, como el sufragio universal masculino. Eran monárquicos, muchos provenientes de cargos del régimen anterior, y tuvieron un gran peso en la posterior Restauración.