Revolución Francesa: Orígenes, Asamblea Nacional y Toma de la Bastilla
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 2,52 KB
La Revolución Francesa
Comenzó con la rebelión de los representantes del pueblo llano en los Estados Generales en mayo de 1789.
La Asamblea Nacional (1789-1792)
En 1789 se reunían en Versalles los Estados Generales. Cada estamento deliberaba por separado y después emitía un voto. Los privilegiados siempre imponían sus puntos de vista, pues contaban con dos votos, mientras que el Tercer Estado, aunque representaba la gran mayoría, solo contaba con un voto. La disputa por la forma en que debían reunirse y votar los estamentos en los Estados Generales fue el desencadenante de la revolución. El Tercer Estado había pedido en los cuadernos de quejas que se votara por cabeza y no por estamento, y que se duplicara el número de representantes del Tercer Estado, así tendría mayoría. El rey aceptó doblar el número de diputados del Tercer Estado, pero no aceptó el voto por cabeza.
La Revuelta Institucional
Comenzó el 10 de junio cuando los diputados del Tercer Estado, dirigidos por Sieyés, solicitaron a la nobleza y el clero deliberar en común. Pensaban que todavía podrían obtener el voto por cabeza, pero los privilegiados se negaron a reunirse conjuntamente con el Tercer Estado. El Tercer Estado, como respuesta, se autoproclamó Asamblea Nacional, depositaria de la soberanía. Con esto querían decir que eran los únicos con plena capacidad de decisión política y de votar impuestos. Era un acto revolucionario por el que el rey anuló todas las decisiones tomadas por el Tercer Estado y obligó a cerrar su sala de decisiones.
El 20 de junio, los diputados del Tercer Estado se reunieron en la sala del juego de pelota, donde juraron no disolverse hasta haber dado a Francia una constitución. La asamblea pasó a llamarse Asamblea Nacional Constituyente.
La Toma de la Bastilla
La respuesta popular fue la gran revolución urbana del 14 de julio de 1789 con el asalto a la prisión de la Bastilla de París. La Bastilla era el lugar en el que se encerraban los disidentes políticos, aunque en ese momento no había ninguno. La multitud marchó hacia la Bastilla para liberar a los presos, pero el jefe de la fortaleza se negó a abrir las puertas y, ante la presión popular, mandó disparar a sus soldados. Tras 8 horas de lucha, los defensores se rindieron. La revuelta fue proporcionada por la penosa situación económica. Se formó la Guardia Nacional, que comenzó a establecer orden, y el rey puso a Necker en su cargo, aceptando las decisiones de la Asamblea Constituyente.