Revolución Industrial y el Auge de la Industria Textil Algodonera

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La Industria Algodonera y su Expansión

La industria que más creció durante la Revolución Industrial fue la del algodón. Ello se debió a razones de oferta y demanda. La producción de tejidos requiere distintas operaciones:

  • Hilar
  • Tejer
  • Lavar
  • Blanquear
  • Colorear

De estas fases, dos son mecánicas y las otras químicas. Antiguamente, el hilado se hacía con ruedas manuales o con tornos de pedales. Los hilos se tejían en pequeños telares movidos manualmente. Las telas se lavaban y suavizaban mediante sustancias orgánicas. Los tejidos se blanqueaban exponiéndolos al sol y, para tintarlos, se utilizaban sustancias animales o vegetales. Todo ello se realizaba de forma dispersa en contenedores de hogares campesinos y talleres artesanales.

El Sistema de Trabajo a Domicilio: El Verlagssystem

La industria textil estaba organizada mediante el Verlagssystem, un sistema de trabajo a domicilio que consistía en que los comerciantes compraban la materia prima, distribuyéndola a los hogares campesinos y pagando a hiladores y a tejedores a tanto por pieza. Luego, pasaban los tejidos a artesanos a quienes adelantaban las sustancias orgánicas necesarias para lavar, suavizar y colorear, pagándoles también a tanto por pieza.

Terminado el producto, los comerciantes se hacían cargo de su transporte y venta.

Innovaciones Tecnológicas en la Producción

La primera innovación clave fue la lanzadera volante de John Kay (1733). La incorporación de esta nueva lanza a los telares manuales elevó la productividad en la fase de tejer, rompiendo su equilibrio con la de hilar.

Más tarde, James Hargreaves patentó en 1768 la spinning jenny, una máquina manual que permitía hilar varios husos a la vez. Richard Arkwright descubrió un año más tarde la water frame y, en 1779, Samuel Crompton patentó la mule jenny.

Estas dos últimas máquinas se movían con energía hidráulica y eran capaces de hilar simultáneamente decenas de husos. El desafío consistía ahora en idear telares que no fueran movidos por el hombre, lo que logró en 1786 Edmund Cartwright al construir un telar accionado, primero por caballos y, luego, mediante energía hidráulica.

La Máquina de Vapor y la Mecanización

La máquina de vapor la ideó en 1769 James Watt, cuando reparaba una vieja máquina. La mecanización y el vapor se aplicaron primero a la industria del algodón, y solo después de 1840-1850 a la de la lana, el lino y la seda. Esto ocurrió porque las primeras máquinas provocaban bruscos movimientos que la fibra de algodón podía resistir por su dureza, pero no las otras fibras, que son más quebradizas.

El aumento de la productividad hizo que fuese preciso sustituir el uso de sustancias orgánicas por otras inorgánicas más abundantes y baratas. Después de 1850, los tintes artificiales sacaron a la industria textil del cuello de botella que originaba el uso de colorantes animales y vegetales.

Transición al Sistema Fabril y Consecuencias Sociales

La nueva maquinaria obligó a pasar del Verlagssystem al sistema fabril. En cambio, el tamaño de las water frame, de las mule jenny y de los telares mecánicos resultaban incompatibles con el trabajo doméstico, de manera que hubo que crear fábricas donde se ubicó la nueva maquinaria y donde se procedió a una nueva organización del trabajo.

El nuevo sistema fabril dio un gran impulso a la productividad, haciendo que costes y precios descendieran. Este descenso hizo que aumentara la demanda, provocando la crisis definitiva del Verlagssystem.

Impacto Social: Del Paro al Ludismo

Parte de los trabajadores a domicilio y artesanos encontraron empleo en las fábricas, pero otros se vieron abocados al paro, lo que explica la aparición del ludismo, un movimiento de destrucción de máquinas que se dio en varios países.

Efectos de Aglomeración y Arrastre

El crecimiento de la industria textil provocó economías de aglomeración y también tuvo efectos de arrastre sobre industrias de otras regiones. Las economías de aglomeración actuaron de este modo:

  1. En las regiones textiles, aparecieron industrias auxiliares.
  2. La industria textil y sus auxiliares provocaron un intenso proceso de urbanización que, a su vez, elevó la demanda de otros bienes industriales.
  3. Finalmente, uno y otro hecho fomentaron el crecimiento del transporte y de los demás servicios.

En cuanto a los efectos de arrastre, los principales fueron el aumento de la demanda de hierro dulce, necesario para construir maquinaria de hilar y tejer, y para construir buques con los que importar algodón y exportar tejidos.

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