Revolución Industrial en Gran Bretaña: Sectores Textil y Siderúrgico, Siglos XVIII y XIX
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La Revolución Industrial: Fábrica y Mecanización
Hasta el siglo XVIII, las manufacturas se elaboraban en pequeños talleres artesanales dispersos por el territorio. Todas las ciudades tenían varios talleres que abastecían a la población. Los artesanos realizaban su trabajo de forma manual, ayudándose de pocas herramientas. Cada uno controlaba su ritmo de trabajo, ya que no tenía un horario fijo y elaboraba los productos que quisiera. Desde finales del siglo XVIII, los talleres empezaron a sustituirse por fábricas. Las primeras funcionaban con una nueva energía, el vapor, que se generaba quemando carbón mineral. James Watt inventó la primera máquina de vapor.
La aparición de fábricas tuvo dos consecuencias principales:
- Las actividades industriales se concentraron en determinados lugares.
- Se modificó la organización del trabajo: cada obrero se especializaba en una única tarea del proceso productivo (división del trabajo), tenían un horario fijo y el ritmo era el que imponía la máquina.
La división del trabajo aumentó la productividad, ya que cada obrero podía hacer más objetos que un artesano en el mismo tiempo. Por eso, se abarataron los costes de fabricación y los precios bajaron.
Gran Bretaña: Pionera de la Industrialización
La industrialización se inicia en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII debido a varios factores:
- Tenía mano de obra suficiente y un amplio mercado para los productos, ya que la población británica era la que más había crecido y tenía bastantes colonias de ultramar.
- Contaba con yacimientos de hierro y abundante carbón mineral, la fuente de energía que se utilizó para hacer funcionar las primeras máquinas.
- La nueva mentalidad liberal estaba muy extendida y era la base de las leyes que elaboraba el Parlamento.
Las innovaciones de la Revolución Industrial se extendieron por Europa, siendo los países más cercanos a Gran Bretaña, como Francia, Alemania y Bélgica, los primeros en seguir sus pasos.
Sectores Punta de la Revolución Industrial: Textil y Siderurgia
La industria textil algodonera fue la que integró más rápidamente las innovaciones técnicas. Unas 350.000 personas trabajaban en el hilado y tejido de prendas de algodón con máquinas especializadas, como el telar mecánico.
La industria siderúrgica alcanzó un gran desarrollo durante el siglo XIX. La sustitución del carbón vegetal por el mineral impulsó la construcción de modernos altos hornos, donde se producía gran cantidad de hierro. La producción de hierro se multiplicó, ya que su demanda era muy elevada, debido a que era utilizado para la elaboración de máquinas y herramientas, y se empezó a usar para construir la red de ferrocarril.