La Revolución Literaria de la Generación del 98: Renovación y Estilo
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El contexto histórico y filosófico del 98
La derrota española de 1898 ante los EE. UU. supuso la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas). A partir de este momento, se sucedieron los intentos regeneracionistas con los que se pretendía aportar soluciones que activasen la vida social y económica española, con figuras como Ángel Ganivet o Ramiro de Maeztu.
En el comienzo del siglo se impone el mal del siglo, con un rechazo de la visión racional y una defensa del irracionalismo y la intuición. Entre los pensadores que más influyeron en los autores del momento destacan: Schopenhauer, Nietzsche, Freud, Kierkegaard y Bergson.
La renovación de la narrativa
En este contexto surgen el Modernismo y la Generación del 98. Respecto a la narrativa del grupo del 98, en el año 1902 se publicaron cuatro novelas que suponían una primera reacción contra el Realismo y el Naturalismo aún vigentes, así como el inicio de la renovación de la novela por parte de los autores del 98:
- La voluntad, de Azorín.
- Amor y pedagogía, de Unamuno.
- Camino de perfección, de Baroja.
- Sonata de otoño, de Valle-Inclán.
La Generación del 98 trajo consigo una renovación de la novela que coincidió en el tiempo y en la intención con la renovación de la narrativa europea. Estos intentos renovadores conviven con otras dos tendencias: la novela de corte realista y naturalista (Cañas y barro de Blasco Ibáñez) y la novela erótica (Jarrapellejos de Felipe Trigo).
Características de la novela noventayochista
La novela de esta generación presenta cuatro rasgos fundamentales:
- Pérdida de importancia del argumento: La novela no se concibe como el relato de una historia lineal.
- Inclusión de pasajes expositivos: Convive la ficción con la reflexión, acercándose al ensayo.
- Juegos con el narrador: Se abandona el narrador omnisciente y se usan técnicas como el manuscrito encontrado o la falsa autobiografía.
- Experimentación temporal: Se plasma el tiempo subjetivo y se seleccionan solo los episodios significativos.
Autores representativos
Miguel de Unamuno y la "nivola"
Como autor representativo destaca Miguel de Unamuno: poeta, dramaturgo, novelista, ensayista y articulista. Tal como explica en Niebla, Unamuno busca la renovación de la novela a través de la supresión de la fábula convencional y de la defensa de la escritura vivípara, aquella que nace de la acumulación y la improvisación, no de un plan artificial.
Estas novedades narrativas encuentran su expresión en la creación de la "nivola", cuyas características son:
- Ausencia de fábula.
- Brevedad.
- Importancia del diálogo.
- Carácter crítico y filosófico.
- Interés por la "intrahistoria".
Entre sus novelas destacan: Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir.
Pío Baroja, Azorín y Valle-Inclán
Pío Baroja mantiene siempre un pesimismo radical sobre la naturaleza y la condición humanas. En su obra confluyen la desesperación, la angustia, la visión determinista del mundo, el impresionismo descriptivo y la tendencia a la evocación nostálgica (El árbol de la ciencia).
Azorín fue un gran renovador de la prosa descriptiva (Confesiones de un pequeño filósofo). Por su parte, la producción narrativa de Valle-Inclán sigue la misma evolución cronológica, estética e ideológica que su creación dramática (Tirano Banderas). Finalmente, Antonio Machado también contribuyó al género con la novela Juan de Mairena.