La Revolución de Octubre de 1934: El Desafío a la Segunda República Española
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La Polarización Política de 1934
Durante 1934, el país se polarizó intensamente entre la derecha y la izquierda. En el bloque de la derecha se encontraba la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) de Gil Robles, los monárquicos, la derecha republicana y los radicales.
Por otro lado, la izquierda republicana se reconstruyó tras el fracaso electoral en una nueva formación: Izquierda Republicana, liderada por Manuel Azaña. Asimismo, Martínez Barrio fundó la Unión Republicana.
La Radicalización del Movimiento Obrero
El movimiento obrero experimentó un proceso de radicalización. Al PSOE se le unió la UGT; ambos prepararon una revolución en caso de que el gobierno nombrara ministros de la CEDA (suceso que finalmente ocurrió). El PCE comenzó a colaborar con los socialistas, sumándose también los nacionalistas de Esquerra Republicana de Catalunya, mientras que la CNT se mantuvo al margen.
La Revolución de Octubre de 1934
La Revolución de Octubre de 1934 (conocida como la Revolución de Asturias) representó el momento más crítico de la Segunda República. Diversos factores crearon una situación explosiva:
- El programa del gobierno presionado por la CEDA, que amenazó con retirar su apoyo parlamentario.
- Los constantes enfrentamientos callejeros y la violencia verbal en la prensa y en las Cortes.
- La tensión creciente entre patronos y trabajadores.
- La huelga general de campesinos en junio de ese mismo año.
El Estallido del Conflicto
El 4 de octubre se formó un nuevo Gobierno con tres miembros de la CEDA. La izquierda interpretó este hecho como un triunfo del fascismo, dado que la CEDA no ocultaba su admiración por la Alemania de Hitler. Socialistas y miembros de la UGT lo consideraron una agresión directa a la República y convocaron una huelga general revolucionaria, que adquirió un carácter de insurrección popular en Asturias, Cataluña y el País Vasco.
Sucesos en Cataluña y Asturias
En Cataluña, Lluís Companys proclamó el Estado catalán dentro de una República federal española. No obstante, el ejército logró la rendición de la Generalitat y el Gobierno central suspendió el Estatuto de Autonomía.
En apenas 12 días se puso fin a la insurrección, salvo en Asturias. Allí se constituyó un comité revolucionario basado en la Alianza Obrera (un pacto entre socialistas, anarquistas y comunistas) con el objetivo de socializar los medios de producción y llamar a los obreros “a la guerra y a la dictadura del proletariado”. Los insurgentes ocuparon casi toda la región y proclamaron la revolución socialista de los Consejos obreros.
La Intervención Militar y Consecuencias
Para sofocar la revuelta, el Gobierno recurrió a las tropas de legionarios dirigidas por el general Francisco Franco. La insurrección fue finalmente aplastada, dejando un saldo de más de mil muertos en los combates y una dura represión posterior que se extendió por toda España.