Revolución rusa de 1905 y 1917: causas, etapas y consecuencias
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La revolución de 1905
Durante el reinado de Nicolás II, la agitación social y política aumentó como resultado de las malas condiciones de vida. La penuria económica se agravó con la derrota militar rusa en la guerra ruso-japonesa.
En 1905 estalló un movimiento revolucionario contra la opresión zarista. Una primera manifestación ante el Palacio de Invierno fue reprimida por el ejército, dando lugar al Domingo Sangriento.
Tímidas referencias tras la revolución: se convocó una Duma y Stolypin propuso una reforma agraria.
La caída del zarismo
Grupos populares salieron a las calles pidiendo el fin de la guerra y mejores condiciones de vida. El movimiento comenzó con una gran manifestación en Petrogrado y culminó en una huelga general.
Se formaron grupos de soviets, que tuvieron gran importancia. El zar y su gobierno se negaban a abandonar la guerra, pero acabó abdicando tras la insistencia del ejército y la presión de los partidos.
Se impuso un gobierno provisional presidido por Lvov. El nuevo gobierno prometió reformas políticas, pero las condiciones de vida no mejoraron. Comenzó entonces a perfilarse la existencia de un doble poder (soviets y gobierno provisional).
La guerra civil
La revolución había triunfado en muchos lugares del imperio, pero el dominio bolchevique era incierto en gran parte del país. Los defensores del viejo orden zarista iniciaron la resistencia armada con el objetivo de impedir la consolidación del Estado soviético. Estos grupos acabaron llamándose "rusos blancos".
El Ejército Rojo se basaba en la disciplina y en los grados militares clásicos, pero unos comisarios políticos vigilaban a los combatientes y fomentaban el ánimo revolucionario.
Se inició una guerra civil. Nicolás II y su familia fueron ejecutados por los bolcheviques. A partir de finales de 1918, los éxitos del Ejército Rojo fueron creciendo y, en 1921, tras la victoria en Ucrania, quedó vencedor en la guerra.
La NEP
La nueva orientación de la revolución en el terreno económico se concretó en una nueva política económica, la NEP. Significó la implantación de una economía mixta en la que algunos sectores socializados convivirían con un retorno a la economía de mercado.
La dualidad de poderes
La pugna entre el gobierno provisional y los soviets continuó. Lenin había defendido que la revolución debía superar su fase liberal-burguesa para convertirse en una revolución proletaria, y abogaba por la salida de la guerra.
Paralelamente, las reformas no avanzaban y las protestas se hacían cada vez más extensas. Lvov fue sustituido por Kerenski, partidario de reformas pero no de retirarse de la guerra, que prometió la convocatoria de elecciones.
Las dificultades de Kerenski aumentaron con un golpe de Estado de los militares zaristas. Pudo vencer la intentona con el apoyo de los soviets y los bolcheviques. A partir de ahí, los bolcheviques tomaron la iniciativa.