Revolución Teatral Europea: Corrientes y Dramaturgos Clave del Siglo XX
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Las Tendencias del Teatro Europeo a Comienzos del Siglo XX
El teatro del siglo XX se renovó más lentamente que otros géneros. Sin embargo, también lo alcanzaron determinadas innovaciones que, poco a poco, modificaron sustancialmente el desarrollo de las obras dramáticas y su puesta en escena:
- El teatro del siglo XX se aparta del realismo del siglo anterior, dando cabida a lo onírico y al absurdo.
- Introduce rupturas espaciales y temporales.
- Persigue la participación o el distanciamiento de los espectadores.
- Incluye todo tipo de novedades escenográficas.
Según la dirección de estas innovaciones, a lo largo del siglo nos encontraremos con diversas corrientes o modalidades teatrales, que se detallan a continuación:
- Teatro existencial (Luigi Pirandello).
- Teatro comprometido (Bertolt Brecht y su teatro épico; los jóvenes airados ingleses —Osborne y Wesker—; el realismo crítico norteamericano de Miller y Williams, entre otros).
- Teatro del absurdo (Ionesco, Beckett, Arrabal).
- Teatro independiente y experimental (Living Theatre).
La Renovación de la Escena: El Teatro Existencialista de Luigi Pirandello
Los existencialistas sienten el vacío de una existencia a menudo privada de sentido, en la que el ser humano es capaz de actos atroces como el asesinato, las guerras o la explotación de sus semejantes. Sobre esta base crítica, nace la angustia existencial, el taedium vitae (tedio, cansancio vital). Los existencialistas, a menudo moralistas, reconvienen a sus semejantes con la esperanza de un cambio o una mejoría.
Entre sus figuras más destacadas se encuentra Luigi Pirandello, autor de obras como Seis personajes en busca de autor.
El Teatro de Compromiso
Bertolt Brecht y el Teatro Épico Alemán
Bertolt Brecht (1898-1956) fue un dramaturgo alemán, creador del teatro épico, quien ofrecía una visión crítica de la sociedad en la que vivía. Defendía un teatro vanguardista, alternativo al teatro burgués, político y didáctico a la vez. También fue un gran renovador de la escena, y pretendía el distanciamiento: si el espectador se aleja de lo representado, puede observar la acción de manera crítica. El teatro se convierte así en agit-prop (agitación y propaganda), un teatro revolucionario y politizado.
Para conseguirlo, Brecht construye sus obras como parábolas, contadas por un narrador que incluso anuncia lo que va a suceder para que el espectador conozca el desenlace y no esté pendiente de la intriga, sino que reflexione sobre el significado de lo que ve en las tablas.