Revoluciones de 1830 y 1848: Orígenes, Desarrollo y Consecuencias en Europa
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 4,04 KB
Las Revoluciones de 1830 y su Impacto en Europa
Las revoluciones de 1830 presentaron novedades significativas en comparación con las de 1820:
- El descontento social y económico de las clases populares tuvo una enorme influencia.
- No fueron producto de la acción de grupos de conspiradores liberales, sino de movimientos populares de masas.
- Dieron lugar a un movimiento democrático y republicano más radical, fruto de la división del movimiento liberal. Por ejemplo, la monarquía francesa, a pesar de su liberalismo, mantuvo un sufragio restringido, se vinculó con la alta burguesía y reprimió con las armas toda protesta popular.
En aquellos lugares donde las revoluciones de 1830 fracasaron, los partidarios del movimiento liberal y nacional (italiano, alemán y polaco) tuvieron que exiliarse y organizarse en países como Francia y Gran Bretaña.
La Revolución de 1848: "La Primavera de los Pueblos"
La Revolución de 1848 fue la última de las tres grandes oleadas revolucionarias del siglo XIX, tras las de 1820 y 1830. Compartía con estas últimas su inspiración en los principios de la Revolución Francesa. Sin embargo, su expansión e influencia fueron mayores, tuvo un carácter más radical y contó con un importante respaldo popular.
Las revoluciones de 1848 señalaron la apertura de un nuevo período histórico. Inicialmente, la oleada revolucionaria tuvo un gran éxito en Francia, casi toda Italia, Suiza, los estados alemanes, el Imperio Austriaco y Prusia. Su eco llegó hasta España, Gran Bretaña e Iberoamérica. Aunque la difusión de la revolución fue rapidísima, su fracaso resultó igualmente fulgurante.
Las revoluciones de 1848 se distinguieron por su carácter democrático y social. A diferencia de las revoluciones anteriores, en ellas tuvieron gran importancia los movimientos nacionalistas.
La Revolución de 1848 en Francia
Los acontecimientos de febrero de 1848 en Francia expresan el carácter democrático y social de la revolución. El protagonismo casi total lo tuvo el París de las barricadas, que derrocó a la monarquía liberal de Luis Felipe de Orleans e impuso la Segunda República. El gobierno provisional que se formó contaba, por primera vez en la historia de Europa, con un socialista y con un obrero manual. Este gobierno intentó proporcionar trabajo y subsidio a los parados, y estableció una jornada de trabajo máxima (10 horas).
Sin embargo, las elecciones generales de abril dieron la espalda a la izquierda: el campo y las provincias eligieron candidatos moderados. Surgió así una república conservadora que se encargó de abolir las medidas socialistas y de aplastar una nueva rebelión de los obreros de París en junio. En diciembre de 1848, fue elegido presidente de la República Luis Napoleón Bonaparte.
Revoluciones de Carácter Nacionalista
El nacionalismo tuvo gran importancia en las revoluciones de 1848, la mejor muestra de ello fueron los acontecimientos ocurridos en el Imperio Austriaco y otras regiones:
- En la Confederación Germánica, numerosos liberales de varios estados se reunieron y decidieron convocar un parlamento alemán en Fráncfort, elegido por sufragio universal entre todos los ciudadanos. Los miembros de este parlamento propusieron redactar una constitución nacional.
- Las rebeliones de Viena y Berlín paralizaron momentáneamente a Austria y a Prusia. Este hecho facilitó la tarea a los nacionalismos en otras áreas del imperio.
- En Hungría, el nacionalista y demócrata Lajos Kossuth logró que se formara un parlamento y se aprobara una constitución. Los eslavos de la cuenca del Danubio, y especialmente los checos, obtuvieron concesiones tras una sublevación en Praga.
- En Italia, Venecia y Milán se rebelaron contra los austriacos y pidieron ayuda a Piamonte (cuyo rey buscaba engrandecer su estado). En Roma, el nacionalista y demócrata Mazzini y sus partidarios derrocaron al Papa, soberano de los Estados Pontificios, e impusieron la república (1849).