El Romancero: Origen, Definición y Recursos Estilísticos

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Origen

Según la teoría más admitida, los romances más antiguos proceden de ciertos fragmentos de los antiguos cantares de gesta, especialmente atractivos para el pueblo, que los retenía en la memoria. Después de cierto tiempo, desgajados del cantar, cobraban vida independiente y eran cantados como composiciones autónomas con ciertas transformaciones. Estos romances se conocen como romances épico-tradicionales.

Más tarde, los juglares, dándose cuenta del éxito de los romances tradicionales, compusieron otros muchos, no desgajados de un cantar, sino inventados por ellos, generalmente más extensos y con una temática más amplia. Los autores desaparecen en el anonimato, y la colectividad, plenamente identificada con ellos, los canta, modifica y transmite. Estos últimos se conocen con el nombre de romances juglarescos.

Definición

El romancero es un conjunto de composiciones o poemas anónimos de carácter épico o épico-lírico compuestos en los siglos XIV y XV para ser cantados al son de un instrumento o recitados acompañados de este. Suelen presentar una estructura muy simple: un número indefinido de versos, generalmente octosílabos, que riman con asonancia los pares, dejando libres los impares.

Recursos Estilísticos

Los inicios de los romances pueden tener relación estrecha con la narración o descripción que sigue, o tener función de apóstrofe, con el que se consigue una actualización de los hechos que capta la atención del público.

Los finales pueden ser trágicos o desgraciados, felices o interrumpidos bruscamente, pero con conclusión, o interrumpidos bruscamente (truncados) sin conclusión.

Reiteraciones: Es un recurso tal del romancero que los sentimientos permanecen y se detienen porque quisieran repetirse. En varios casos, la reiteración marca el inicio del romance; a veces se ven en tono de rechazo, en otros casos hacen detenernos en ese momento, para reforzar su presencia.

Disminutivos: Encontramos gran cantidad de diminutivos en todo el romancero. Su función no es empequeñecer el objeto, sino cargarlo de afectividad.

Fragmentarismo: Se elimina toda la información que rodea a la situación principal, haciendo que esta se destaque. Así, la leyenda que rodea el romance desaparece, quedando esta como situación total.

  • Comienzo abrupto: No da antecedentes de los personajes, incluso muchas veces prescinde del nombre.
  • Final trunco: Se plantean determinadas situaciones y, cuando el autor siente que han llegado a su punto máximo, las corta rápidamente.

Antítesis: Es una figura literaria en la que se usan dos palabras, frases o versos enfrentados y en cada uno de los cuales se expresan ideas con significados contrarios u opuestos.

Hipérbaton: Es una figura que consiste en alterar el orden lógico de los términos que forman una frase, un verso o una palabra. El orden lógico en la lengua española es sujeto + verbo + complementos. Sus funciones son varias: una es imitar al latín, otra es destacar el significado del elemento que se ha movido de lugar, y una tercera función responde a cuestiones métricas para acentuar en un lugar que hacía falta.