La romanización de Hispania: factores, ciudades y calzadas
La romanización de Hispania
Romanización: a partir del año 218 a. C., con el desembarco de los Escipiones en Ampurias, comienza la romanización de Hispania. Como consecuencia, se produjo una transformación en la vida técnica, agrícola e industrial, las costumbres, el vestido y la organización. La religión romana convivió en la península con las divinidades indígenas. Se impuso la lengua latina. Los factores de romanización fueron el fomento de la urbanización, el ejército y la red de comunicaciones.
Factores de romanización
1. Fomento de la urbanización
El pueblo romano era urbano. Vivían en la urbs. No entendían la civilización si no era en las ciudades, que se establecían en las provincias. Lo hacían en las ciudades, la mayoría de las veces cerca de yacimientos. Desde la primera, Itálica, fundada por Escipión en el 206 a. C., la creación de este tipo de ciudad de nueva planta fue constante. Ésta es el origen de muchas ciudades españolas, como Mérida, Barcelona, Zaragoza, Cáceres, etc.
Los romanos potenciaron el crecimiento de las ciudades indígenas, otorgando a muchas de ellas el estatus jurídico privilegiado de municipium. Su fin era que los hispanos abandonaran sus aldeas y se concentraran en las ciudades, y fueran más fáciles de controlar. Antiguos municipios romanos son las actuales Lérida, Huesca, Sagunto, Tortosa, etc.
En las ciudades, los hispanorromanos se impregnaban de la cultura romana: aprendían la lengua latina, practicaban los cultos religiosos oficiales, se beneficiaban de los servicios públicos y existían espectáculos típicos romanos. Podían mandar a sus hijos a las escuelas, participar en las instituciones, etc. Este factor de romanización era realmente eficaz.
2. El ejército
Un factor decisivo de la romanización cultural fue el ejército, además de ser el instrumento fundamental de control y dominio de las provincias.
En primer lugar, los legionarios fueron el primer y más abundante tipo de romano con el que estuvo en contacto la población indígena en la época de la conquista.
Fue un importante factor de romanización las colonias de veteranos del ejército romano, que al licenciarse recibían casa y tierras donde establecerse, como Itálica y Mérida.
El ejército contribuyó a la asimilación de las zonas más pobres y menos civilizadas con el reclutamiento de hispanos como mercenarios. Una vez conseguida la pacificación relativa de la península, los contingentes aumentaron, y ya los hispanos veían en ello una manera de ganarse la vida y obtener la ciudadanía romana. Una vez romanizados, estos soldados volvían a su tierra y se convertían en focos de romanización.
3. La red de comunicaciones
El pueblo romano sostuvo una tupida red de calzadas por todo el imperio, reforzada con puentes y túneles. Los motivos de su esfuerzo eran estratégicos, económicos y políticos.
En España, las calzadas más importantes eran la llamada Vía Augusta, que se dirigía desde Cádiz a la costa mediterránea, y ya hasta las Galias, y después a Roma. Otras enlazan las capitales de las provincias, como la Vía de la Plata, que cruza de un lado a otro los conventus de cada provincia. La cantidad de restos de empedrado son una prueba del alto grado de romanización.
La Bética
El grado de intensidad de la romanización en las distintas zonas fue diferente, dependiendo de su éxito, de la fecha más o menos temprana en que los romanos conquistaron el territorio y del talante más o menos hostil de los aborígenes. En la Bética, zona coincidente con la actual Andalucía, se produce la coincidencia de los dos factores que potenciaron la absorción de la romanidad: fue de las zonas conquistadas en época más temprana y, además, fue bastante hospitalaria con los invasores romanos hasta tal punto que fue utilizada como escudo contra los lusitanos. La vida social, la actividad cultural y las convulsiones políticas y militares de Roma se dejaban sentir, como lo demuestran sus importantes obras arquitectónicas y de ingeniería romanas, y las personalidades intelectuales que surgieron y el reflejo de los enfrentamientos militares civiles.