La Conferencia de Berlín y la Segunda Revolución Industrial: resumen
Resumen
El texto explica la Conferencia de Berlín (1884-1885), que fijó las normas del reparto colonial de África, y la participación de Italia y Alemania en la carrera colonial. Después describe la Segunda Revolución Industrial, con sus avances en siderurgia, industria química y nuevas fuentes de energía como la electricidad y el petróleo.
Puntos clave
- La Conferencia de Berlín (1884-1885), convocada por Bismarck, adoptó acuerdos sobre comercio, navegación, prohibición de la esclavitud y ocupación efectiva de los territorios africanos.
- El principio de ocupación efectiva aceleró el reparto de África, porque las potencias conquistaron las tierras que aún no pertenecían a otro país.
- Italia se apoderó de Somalia y Eritrea, pero fracasó en su intento de conquistar Etiopía tras la derrota de Adua.
- La Segunda Revolución Industrial se apoyó en la relación entre investigación, ciencia, ingeniería e industria, y en sectores como la siderurgia, la química y la electricidad.
- En siderurgia, el convertidor, el horno Martin-Siemens y el método de eliminación de fósforo permitieron producir acero de mayor calidad y bajo coste.
- La electricidad (dinamo, lámpara de filamento, motores eléctricos y turbinas) y el petróleo (industria petroquímica y motor de explosión) comenzaron a desplazar lentamente al carbón y al vapor.
La Conferencia de Berlín (1884-1885)
Las rivalidades entre Francia y Bélgica por el Congo y el creciente interés de los comerciantes alemanes por el África central impulsaron al canciller alemán Bismarck a celebrar una conferencia internacional en Berlín entre 1884 y 1885. En ella se adoptaron una serie de acuerdos que debían regir la ocupación del territorio africano:
- La libertad de comercio y de navegación por los ríos Níger y Congo.
- La prohibición de la esclavitud.
- El reconocimiento del Estado Libre del Congo como una colonia a título personal del rey de Bélgica Leopoldo II.
- El principio de la ocupación efectiva, es decir, era necesario ocupar de verdad un territorio para considerarlo como propio. Este principio aceleró el reparto de África porque las potencias se lanzaron a conquistar aquellas tierras que aún no pertenecían a ningún otro país.
A finales del siglo XIX nuevas potencias se incorporaron al reparto de África. Las más importantes fueron Italia y Alemania. Italia se apoderó de Somalia y Eritrea, pero fracasó en su intento de conquistar el reino de Etiopía al sufrir la derrota de su ejército colonial en Adua. Alemania fue la última en participar en la carrera colonial. A partir de 1884 estableció colonias en África oriental (Togo y Camerún), en la costa occidental y en el área desértica del sudoeste de África.
La Segunda Revolución Industrial
Nuevas fuentes de energía
Una de las características de la economía moderna es la aplicación de la innovación técnica a las actividades económicas. Esta relación entre investigación y empresa se engrandece en la segunda mitad del siglo XIX, por eso también a partir de esa época se generalizó la necesidad de impulsar y proteger la invención mediante patentes. Además, la creciente interdependencia entre la ciencia, la ingeniería y la industria hizo florecer los laboratorios. Múltiples sectores experimentaron grandes innovaciones: la química aplicada, la construcción de armamento... También aparecieron la fotografía, el cine y las técnicas de conservación, almacenamiento y distribución de alimentos. Pero la Segunda Revolución Industrial afectó especialmente a estos tres sectores: la siderurgia, el químico y el eléctrico.
La industria de los metales
Entre los logros que tuvieron una enorme repercusión en la economía sobresalen los realizados en la siderurgia, por eso muchos dicen que esta época era como la era del acero. La producción de acero de mayor calidad y bajo coste fue posible gracias al convertidor, al horno Martin-Siemens y el método de eliminación de fósforo. Las características del acero posibilitaron la fabricación de máquinas y motores más precisos, ligeros y pequeños, además de ser un material muy bueno para la construcción de ferrocarriles, barcos y puentes. El hallazgo de aceros especiales y nuevos metales permitió el desarrollo de las industrias más características del siglo XX.
La industria química
Nació a mediados del siglo XIX y estuvo ligada a los avances científicos y técnicos como el método Solvay de reproducir sosa para blanquear las telas y la síntesis de compuestos orgánicos que permitió obtener colorantes, explosivos y fibras artificiales. Las innovaciones también se aplicaron en la creación de productos farmacéuticos. Pero la mayor parte de la producción del sector químico la proporcionaban los productos de base, los subproductos de destilación, los abonos minerales elaborados y los explosivos.
El petróleo y la electricidad
La Segunda Revolución Industrial se caracterizó también por la aparición de dos nuevas fuentes de energía que comenzaron a desplazar lentamente al carbón y el vapor: la electricidad y el petróleo. La electricidad no pasaba de ser una curiosidad científica a comienzos del siglo XIX. Sin embargo, una serie de innovaciones resolvieron los problemas relacionados con la transformación y la distribución de la corriente eléctrica: el invento de la dinamo, de la lámpara de filamento, de los motores eléctricos y de las turbinas.
Una segunda fuente de energía fue el petróleo, de progresiva importancia. Si bien el carbón siguió siendo la materia prima dominante en la generación de energía, el petróleo comenzó a usarse como materia prima para la obtención de una serie de subproductos y materiales plásticos, con lo que se originó la industria petroquímica. Pero el gran salto de la industria petrolífera fue gracias al motor de explosión que usaba petróleo como combustible, usado en automóviles.
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¿Qué acordó la Conferencia de Berlín de 1884-1885?
Se acordó la libertad de comercio y navegación por los ríos Níger y Congo, la prohibición de la esclavitud, el reconocimiento del Estado Libre del Congo como colonia personal del rey Leopoldo II de Bélgica y el principio de ocupación efectiva.
¿Qué era el principio de ocupación efectiva?
Establecía que, para considerar un territorio como propio, había que ocuparlo de verdad. Este principio aceleró el reparto de África.
¿Qué avances definieron la industria siderúrgica en la Segunda Revolución Industrial?
Destacan el convertidor, el horno Martin-Siemens y el método de eliminación de fósforo, que hicieron posible producir acero de mayor calidad y menor coste.
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