El Segundo Imperio Francés: De la II República al Reinado de Napoleón III (1848-1870)

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La Transición: De la II República al Imperio

La Revolución de 1848 acabó con la monarquía de Luis Felipe de Orleans e implantó la II República Francesa. Luis Napoleón Bonaparte fue elegido presidente de la República. Su objetivo, como el de su tío Napoleón I, era hacer compatibles las ideas más moderadas de la Revolución con el triunfo del orden, transformando la República en Imperio.

El Golpe de Estado de 1851

El 2 de diciembre de 1851, contando con el apoyo del ejército, disolvió la Asamblea. Con este golpe de Estado, reforzó su poder. En él, Napoleón prometía mantener el sufragio universal masculino y elaborar una nueva Constitución de cortes autoritarios que le garantizó el poder durante bastantes años. Comenzaba así el Segundo Imperio.

B. El Imperio de Napoleón III (1852-1870)

La Constitución de 1852 concedió a Napoleón tanto el poder ejecutivo como el militar y el derecho de intervención en los otros poderes. Este organismo propone las leyes que deben ser aprobadas por los miembros del Cuerpo Legislativo, elegidos por sufragio universal masculino.

Reiteración del Contenido (Transición y Constitución)

La Revolución de 1848 acabó con la monarquía de Luis Felipe de Orleans e implantó la II República Francesa. Luis Napoleón Bonaparte fue elegido presidente de la República. Su objetivo, como el de su tío Napoleón I, era hacer compatibles las ideas más moderadas de la Revolución con el triunfo del orden, transformando la República en Imperio.

El 2 de diciembre de 1851, contando con el apoyo del ejército, disolvió la Asamblea. Con este golpe de Estado, reforzó su poder. En él, Napoleón prometía mantener el sufragio universal masculino y elaborar una nueva Constitución de cortes autoritarios que le garantizó el poder durante bastantes años. Comenzaba así el Segundo Imperio.

B. El Imperio de Napoleón III (1852-1870)

La Constitución de 1852 concedió a Napoleón tanto el poder ejecutivo como el militar y el derecho de intervención en los otros poderes. Este organismo propone las leyes que deben ser aprobadas por los miembros del Cuerpo Legislativo, elegidos por sufragio universal masculino.

La Evolución del Segundo Imperio (1850-1870)

1. La Década de 1850: Orden y Desarrollo Económico

En la década de 1850, la actuación de Napoleón tiene como primer objetivo el mantenimiento del orden, aunque suponga un retroceso de las libertades.

Éxitos de la Política Exterior

Los éxitos de su política exterior se pusieron de manifiesto en dos conflictos:

  • La Guerra de Crimea (1854-1856).
  • La Guerra Austro-Piamontesa de 1859.
Desarrollo Económico y Social

Su mayor éxito consistió en el gran desarrollo económico de Francia. Modernizó la agricultura, logrando el apoyo del campesinado y de gran parte de la burguesía; el proletariado urbano se mostró neutral. El Estado francés intervino en obras públicas. El capital de las inversiones privadas procedía de bancos industriales, como Banque de Paris, y de bancos comerciales.

La agricultura mejoró notablemente gracias al retroceso del barbecho. Quedaron excedentes para la exportación y se mejoró la nutrición de los franceses. La industria siguió siendo textil, pero tanto la minera como la siderúrgica tuvieron un gran crecimiento por la mayor demanda de estos productos.

Expansión Comercial

El comercio se duplicó interiormente, y el exterior se triplicó. El primero debido a la aparición de los mercados modernos, de los grandes almacenes y los supermercados. El crecimiento se debió a varios factores:

  • La difusión del telégrafo.
  • Las exposiciones internacionales.
  • La construcción del ferrocarril.
  • Las inversiones en el exterior.
  • La política librecambista.

2. La Década de 1860: Liberalización y Caída

En la década de 1860, Napoleón adoptó ciertas medidas liberalizadoras, como:

  • La concesión de amnistía a presos políticos.
  • El reconocimiento del derecho de huelga.
  • La concesión de algunas libertades.

Estas medidas liberalizadoras, que habían sido apoyadas por Francia, no evitaron la derrota frente a las tropas alemanas en Sedán. Estos elementos negativos proporcionaron la caída del emperador y la proclamación de la III República.

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