El Senequismo como Estrategia frente a la Melancolía
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3. Senequismo frente a la melancolía
OMNIA MECUM PORTO: “Todo lo llevo conmigo”. Esta máxima refleja la innecesidad del plano material externo ante la ansiedad y la melancolía del mundo, promoviendo el refugio en el mundo interno y el control de las propias pasiones para evitar su desbordamiento.
¿Desde la filosofía, qué respuesta podemos ofrecer frente a la melancolía? Existe una categoría grecorromana que resuena con fuerza en la actualidad y que permite articular un plan de acción: la epiméleia seautou, traducida por los latinos como cura sui y por nosotros como “cuidado de sí mismo”.
La clave en De tranquillitate animi
En la obra De tranquillitate animi, Séneca establece un diálogo con su amigo Sereno. Este se dirige a Séneca como a un médico, confesándole que, aunque no se encuentra en una tempestad, vive en un estado de mareo constante, sin hallar reposo, calma o estabilidad. Sereno solicita a Séneca que actúe como maestro de almas para conducirlo a puerto seguro.
Los remedios senequistas para el alma
Séneca propone una serie de herramientas para alcanzar la serenidad:
- Templanza: Satisfacer deseos naturales con medios sencillos y cohibir las esperanzas licenciosas.
- Cuidado de sí (epimeleia): El espíritu debe poseerse a sí mismo, evitando someterse al juicio ajeno.
- Escritura de sí: Escribir en provecho personal, sin buscar la fama.
- Parresía: El valor necesario para decirse la verdad a uno mismo.
- Eutimia (tranquilidad): Caminar con serenidad y persistir en la quietud frente al hastío y el descontento.
- Ocio reflexivo: Meditación sobre la virtud, la muerte y lo divino, más allá del ruido público.
- Amistad y ciudadanía cósmica: Fomentar el diálogo, la confianza y la alegría compartida.
- Lucha contra el miedo: Combatir el temor a vivir, evitando “salir del número de los vivos antes de morir”.
- Examen de conciencia: Replegarse interiormente para afirmarse en las empresas vitales.
- Reconocimiento de limitaciones: Encaminar la vida como una obra de arte, respetando la propia naturaleza.
- Gestión del pesimismo: Evitar la queja constante que agria la existencia.
- Manejo de las tribulaciones: Moderar el impacto de los males inevitables con perspectiva.
- Lectura consciente: Leer no como lujo, sino como herramienta para vivir bien.
- Ataraxia: Aplicar la razón para ablandar las dificultades y sobrellevar las cargas.
- Máximas vitales: Recordar que “mal vivirá cualquiera que no supiere vivir bien” y que “es más humano reírse de la vida que lamentarla”.
- Equilibrio social: Alternar la soledad y la conversación para curar el tedio de ambos estados.