Separación e Individuación en el Desarrollo Infantil: Conceptos Clave de Mahler y Piaget
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Conceptos de separación e individuación
Defina los conceptos de separación e individuación, formule más adelante y exponga las relaciones que establecen entre ambos.
La separación se refiere al logro intrapsíquico de un sentimiento de separación de la madre y del mundo, que lleva generalmente a la representación intrapsíquica del yo como diferente de las relaciones del mundo objetal, e implica la ruptura de la simbiosis.
La individuación se refiere a los logros que llevan a la asunción por parte del niño de sus propias características individuales, a la distinción de la realidad (prueba de la distinción yo - no yo) y a la autonomía intrapsíquica.
Su relación es que son dos desarrollos complementarios pero diferentes, y que podrían desarrollarse en forma divergente.
El nacimiento psicológico del infante humano
¿A qué procesos del desarrollo se refiere M. Mahler con la expresión «nacimiento psicológico del infante humano»?
Se refiere a los procesos de individuación y separación, en donde se encuentra la marcha, la voluntad, el pensamiento y el lenguaje. Estos procesos van a diferenciar al hombre de los demás seres vivos. El niño sale del cascarón y se manifiesta tal cual es. Estos procesos van a ayudar a que el hombre se diferencie de los demás, de su mundo, de sus motivaciones e ideas: la voluntad ayuda en tanto tiene la capacidad de decidir qué hacer; el pensamiento y el lenguaje van a desarrollar a nivel más abstracto su contacto con la realidad; y la marcha le permite al niño separarse de la madre.
Además, tienen que ver con el despertar de la conciencia del yo, que es fundamento del desarrollo de la personalidad del niño, y que implica también procesos madurativos, cognitivos, sociales, etc.
Animismo y artificialismo según Piaget
Exponga los conceptos de animismo y artificialismo según los comunica Piaget en su obra 6 estudios de psicología.
Animismo se refiere a la tendencia a concebir las cosas como vivas y con intención, asignándoles movimiento y dinamismo a objetos del mundo. Esto es resultado de la asimilación de las cosas a la propia actividad, en la que no hay clara distinción del mundo interno y el externo (físico).
Artificialismo es la creencia de que las cosas han sido creadas de forma divina, análoga a la forma humana, o que la elaboración de ciertos aspectos de la realidad se debe a otro ser; por ejemplo, que la lluvia es producida por los ángeles.
Estos dos fenómenos se relacionan con el egocentrismo y la no disociación del mundo interno y el externo o físico.
Etapas del proceso de separación-individuación según Margaret Mahler
Margaret Mahler
- Adaptación: desde el comienzo, el niño se moldea y despliega en la matriz de la unidad dual madre-infante.
- Relación objetal: se desarrolla a partir del narcisismo primario del infante y se altera en camino con el logro de la separación e individuación.
Primera fase: la fase autística normal
Hay una relativa ausencia de catexia de los estímulos externos, la satisfacción de necesidades parcial pertenece a su propia órbita, prevalece el narcisismo primario. La tarea de la fase autística es el logro del equilibrio homeostático del organismo dentro del nuevo ambiente extrauterino.
Comienzo de la fase simbiótica
A partir del segundo mes, la oscura conciencia del objeto que satisface las necesidades marca el comienzo de la fase de simbiosis normal.
Fase simbiótica
El individuo se vuelve libidinalmente hacia la fuente de maternación; se produce un cambio a la catexia sensorio-perceptiva de la periferia.
El autismo normal y la simbiosis normal son prerrequisitos del comienzo del proceso normal de separación-individuación. Ambos son dos estadios primarios de no diferenciación: el primero no objetal y el segundo preobjetal.
Primera subfase: la diferenciación y el desarrollo de la imagen corporal (alrededor de los 4 a 5 meses)
Hay fenómenos conductuales que parecen indicar el comienzo de la primera subfase de separación-individuación, la diferenciación. La sonrisa social no específica es el signo crucial de que se ha establecido un vínculo específico entre el infante y su madre. Alrededor de los 6-7 meses hay signos de que el bebé comienza a diferenciar su cuerpo del de la madre. Durante los 7 a 8 meses comienza un examen comparativo: se interesa en la madre y la compara con otro, rasgo por rasgo.
Segunda subfase: ejercitación locomotriz (de los 10 o 12 meses a los 16 o 18 meses)
Se divide en dos partes:
- Primera fase de ejercitación, anunciada por la temprana capacidad del infante de alejarse físicamente de su madre gateando, trepando, etc.
- El periodo de ejercitación propiamente dicho, caracterizado fenomenológicamente por la locomoción vertical libre. La catexia libidinal se desplaza y pasa al servicio del yo autónomo en rápido desarrollo y de sus funciones. El narcisismo alcanza su nivel máximo: el niño se concentra en la ejercitación y dominio de sus propias habilidades y capacidades autónomas. La marcha proporciona un enorme aumento de descubrimientos y pruebas de realidad del mundo mediante su propio control y dominio; esto parece ser un gran paso hacia la formación de la identidad.
Tercera subfase: acercamiento (15 a 24 meses)
Con la adquisición de la locomoción vertical libre y el comienzo de la inteligencia representacional, el ser humano ha emergido como una persona separada y autónoma. Hay un aumento de la ansiedad de separación y aparece un interés constante en determinar dónde está la madre; mediante una conducta activa de acercamiento, se vuelven cada vez más importantes el lenguaje simbiótico, la intercomunicación vocal y de otros tipos y el juego entre el deambulador y la madre. Cada vez es más evidente el temor de perder el amor del objeto libidinal.
El niño se da cuenta de su separación y emplea toda clase de mecanismos para resistir y contrarrestar su separación real de la madre. Se da cuenta gradualmente de que sus objetos de amor (padres) son individuos separados con sus propios intereses personales.
El comienzo del acercamiento ocurre cuando la fuente de máximo placer del niño se aleja hacia la interacción social. El primer periodo de acercamiento culmina a los 17 a 18 meses, donde hay una consolidación y aceptación temporaria de la separación; esto ocurre junto con un gran placer en compartir posesiones y actividades con la madre o el padre y con el mundo social. Se producen conflictos que se centran en el deseo de estar separado y ser grande y omnipotente por una parte, y acercarse a la madre para que satisfaga mágicamente los deseos sin tener que reconocer que en realidad requería ayuda del exterior. Este periodo se caracterizaba por el deseo alternante de alejarse de la madre y aferrarse a ella, secuencia que se llama ambitendencia; esta se da en la crisis de acercamiento que ocurre entre los 18-20 a 24 meses.
Hay una ampliación del ámbito emocional y comienzo de la empatía; surgen reacciones a la separación durante la crisis de acercamiento, como aferrarse, y también hay fenómenos transaccionales, que son mecanismos destinados a enfrentar la separación durante la crisis de acercamiento. Hay un moldeamiento del acercamiento que es la distancia óptima; son tres: el desarrollo del lenguaje, el proceso de internalización y el progreso en la capacidad de expresar deseos y fantasías mediante el juego simbólico. Esto es el comienzo de la identidad sexual.
Cuarta subfase: la consolidación de la individualidad y los comienzos de la constancia objetal emocional
La tarea principal de la cuarta subfase es doble: 1) el logro de una individualidad definida y en ciertos aspectos vitalicia, y 2) el logro de cierto grado de constancia objetal. En esta subfase se logra un sentimiento estable de entidad (límites del yo), pudiendo ocurrir también la consolidación primitiva de la identidad sexual.
La constancia objetal implica el mantenimiento de la representación del objeto de amor (madre) ausente, pero también implica la unificación del objeto "bueno" y "malo" en la representación total. Se logra la individualidad; la comunicación verbal reemplaza a otros modos de comunicación; el juego se hace más planificado y constructivo; se desarrolla un sentimiento del tiempo y una creciente capacidad de tolerar la demora en la gratificación y de soportar la separación, gran necesidad y deseos de autonomía.
Esta subfase se caracteriza por el despliegue de funciones cognitivas complejas: la comunicación verbal, la fantasía y la prueba de realidad.
Piaget: "primera infancia"
Con la aparición del lenguaje, las conductas resultan modificadas, tanto en su aspecto afectivo como en lo intelectual. Con el lenguaje, el niño adquiere la capacidad de reconstruir sus acciones pasadas, en forma de relato, y de anticipar sus acciones futuras mediante la representación verbal. Esto va a generar tres modificaciones de la conducta: socialización, pensamiento e intuición (el niño sigue siendo egocéntrico).
1) Socialización de la acción
Permite un intercambio y una comunicación continua entre los individuos (relaciones interindividuales). Estas relaciones vienen desde antes, por la imitación. Desde el punto de vista de las relaciones sociales, hay tres categorías de hechos:
- Hechos de subordinación y relaciones de presión espiritual ejercida por el adulto sobre el niño: esto quiere decir que el niño acepta las órdenes y consignas que le dan los mayores solo porque son mayores y tienen más autoridad.
- Hechos de intercambio, con el propio adulto o con otros niños: los niños no saben comunicarse bien entre sí, sino que forman "monólogos colectivos".
- El niño pequeño no habla tan solo a los demás, sino que se habla a sí mismo constantemente mediante monólogos variados que acompañan sus juegos y su acción (juegan solos hablando solos, etc.).
En resumen, el examen del lenguaje espontáneo entre niños, lo mismo que en los juegos colectivos, demuestra que las primeras conductas sociales están a medio camino de la socialización verdadera. Todo esto muestra que el niño tiene una indiferenciación entre el yo y la realidad exterior, que son los demás individuos. Entre el niño y el adulto hay una presión espiritual.
2) Génesis del pensamiento
En función de estas modificaciones generales de la acción, hay una transformación de la inteligencia, que de solo sensorio-motriz se prolonga a pensamiento como tal, bajo la influencia del lenguaje y la socialización. El punto de partida del pensamiento es la posibilidad de reconstruir el pasado y evocarlo en ausencia de los objetos a los que se referían las conductas anteriores, y de anticipar actos futuros aún no ejecutados.
En el pensamiento ocurre lo que con toda conducta en general: ante las realidades nuevas que descubre, el sujeto tiene que comenzar con la incorporación de los datos a su yo y a su actividad. Esta asimilación egocéntrica es también el inicio del pensamiento. Hay dos formas extremas de pensamiento:
- Pensamiento por mera incorporación o asimilación, cuyo egocentrismo excluye, por consiguiente, toda la objetividad.
- Pensamiento que se adapta a los datos y a la realidad, preparando así el pensamiento lógico.
Juego simbólico: juego de imaginación o imitación, muy característico de la primera infancia, es un pensamiento individual, casi puro, sin el mínimo de elementos colectivos, es egocéntrico. Es la asimilación deformadora de lo real al yo, en función de sus deseos, y usa como instrumento la imagen y el símbolo.
3) Pensamiento intuitivo
Es la forma de pensamiento más adaptada a lo real que puede conocer la pequeña infancia; se trata de la experiencia y la coordinación sensorio-motriz. La intuición es en cierto sentido la lógica de la primera infancia. El pensamiento corriente constituye una prolongación de los mecanismos de asimilación y la construcción de la realidad, propios del periodo prerverbal.
Causalidad e intereses
En la primera infancia, el niño formula constantemente el "¿por qué?", preguntas que presentan una significación indiferenciada a medio camino entre la finalidad y la causa, aunque siempre indican las dos cosas a la vez; con ellas se propone averiguar la razón de ser, causal. Toda causalidad que se desarrolla durante la primera infancia participa de esos mismos caracteres de indiferenciación entre lo psíquico y lo físico, y de egocentrismo intelectual.
Intereses: tienen dos aspectos complementarios: primero, son el regulador de energía; y segundo, implican un sistema de valores. El lenguaje corriente llama "los intereses" a lo que se diferencian en el curso del desarrollo mental, asignando objetivos cada vez más complejos a la acción. Los intereses, las autovaloraciones y los valores son los principales pasos de la vida afectiva propia de este nivel del desarrollo.
Psicogénesis de la experiencia de corporeidad
Cuando la experiencia del propio cuerpo se constituye en objeto de estudio, se presenta de dos maneras: como supuesto de toda experiencia o como representación.
- El cuerpo como supuesto de toda experiencia: el cuerpo no llega a ser contenido focal de la conciencia, sino que ésta se centra en el objeto y en la efectividad de la conducta. La armonía del comportamiento total es efecto de la experiencia. Esta experiencia del cuerpo tiene una identidad definida: el yo físico, al cual llamaremos esquema corporal.
- La representación del cuerpo: concreción representativa del propio cuerpo, imagen corporal. Es dinámica, móvil y relativa a la intención; es la imagen mental del cuerpo, cuando la conciencia se centra en él.
- Procesos fundamentales de la psicogénesis: se observan dos modalidades, esquema corporal e imagen corporal. El conocimiento del propio cuerpo se ha constituido basándose en la información sensorial. El niño en los primeros meses no tiene información acerca de su cuerpo. La coordinación sensorio-motriz se da a partir del cuarto o quinto mes y representa un cambio decisivo en su organización. Hay una integración funcional, que comienza a partir del tercer mes, y que progresa en dirección cefalocaudal y próximo-distal. Esta integración se manifiesta primeramente en los segmentos corporales relacionados con la alimentación y la respiración. Las conductas de origen reflejo serán mecánicas y estereotipadas; los movimientos intencionados serán armónicos, modulados y variables. A partir del cuarto o quinto mes comienza a organizarse el esquema corporal; inmediatamente después comienza la construcción de la imagen corporal, la cual evolucionará durante toda la vida.
- El desarrollo de la conciencia: desde el nacimiento existen vivencias. La estimulación externa activa la conciencia solo cuando es muy intensa o actúa directamente sobre el cuerpo. A partir del segundo o tercer mes de vida aparece un cambio: el niño comienza a interesarse por su cuerpo, se interesa por las personas y aparece la primera sonrisa.
- Interioridad-exterioridad: se va diferenciando progresivamente un polo de interioridad, en función de la estimulación proveniente del organismo, y un polo de exterioridad, en relación con la estimulación proveniente del ambiente. En la interioridad se constituye la conciencia del yo, que no se diferencia de la conciencia del propio cuerpo. Toda esta información disociada constituye la materia prima para la organización del esquema corporal, que pone en evidencia la reacción circular secundaria.
- Nociones de objeto y causalidad: son decisivas para la organización de la experiencia del propio cuerpo. La conciencia del cuerpo representa un conocimiento necesario para la organización y dirección de la conducta en el mundo físico real. La noción de causalidad, a los 7 u 8 meses, se objetiva al reconocer el niño otras fuentes de causa, diferentes de su propia conducta. El niño no identifica su propia imagen antes del tercer año de vida. El niño se siente centro de vivencias e intenciones y capaz de producir efectos en el ambiente.
- Imagen corporal e interacción social: en la construcción de la imagen corporal inciden la interacción social y las experiencias emocionales que se les asocian. Se realiza en confrontación con los demás, en procesos de comparación, identificación, etc. Influyen las actitudes de las personas hacia el niño. La imagen corporal evoluciona durante toda la vida; con esta evolución se relacionan los momentos cruciales del desarrollo biológico, que llevan a reorganizaciones de la imagen corporal.