El Sexenio Democrático en España: Historia de la Revolución de 1868 a la Restauración
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El Sexenio Democrático y la Revolución de 1868
En 1868, el brigadier Topete, apoyado por Serrano y Prim, se pronunció en Cádiz. Además, en muchas ciudades se constituyeron juntas revolucionarias que pedían la abolición de la monarquía borbónica y la democratización completa del país. Las fuerzas leales a Isabel II atacaron a los sublevados, pero fueron derrotados en la batalla de Alcolea por el general Francisco Serrano. Ante el triunfo de la revolución, conocida como "La Gloriosa", la reina se vio obligada al exilio.
A partir de ese momento, se desarrolló el llamado Sexenio Democrático o Revolucionario, caracterizado por el establecimiento, por primera vez, de un régimen que reconociera las libertades públicas y privadas, por el inicio de un movimiento obrero organizado y por el debate sobre la organización político-territorial de España.
El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869
El nuevo gobierno provisional del general Serrano convocó unas elecciones en 1869. El principal debate giró en torno a la forma del Estado: monarquía o república. Finalmente, triunfó la primera con el apoyo de unionistas y progresistas. La coalición de unionistas, progresistas y demócratas obtuvo una amplia mayoría parlamentaria en la nueva Asamblea Constituyente.
Esta asamblea elaboró la Constitución de 1869, que convirtió a España en una monarquía constitucional, democrática y parlamentaria; reconocía la soberanía nacional, una serie de libertades y convertía a las Cortes en el principal centro de poder. La definición del Estado como reino suponía un problema, pues había que encontrar un príncipe europeo que tuviera convicciones constitucionalistas y el convenio entre las potencias europeas que no aceptaban que se rompiera el equilibrio en Europa.
El Reinado de Amadeo I de Saboya
El elegido fue el príncipe Amadeo de Saboya. Amadeo I llegó a España a principios de 1871 y se encontró con un país inmerso en graves conflictos y en plena crisis. Además, Prim había muerto y en Cuba seguía la insurrección. La monarquía democrática de Amadeo I suscitó una amplia oposición:
- Los moderados defendían la vuelta de los Borbones.
- Los sectores acomodados practicaron una política de abstención.
- Los republicanos federales y los carlistas iniciaron una agitación que, en el caso de los carlistas, significó una nueva guerra.
Debido a la situación de la monarquía, cada vez más crítica, y al escaso apoyo popular, Amadeo abdicó en 1873.
La Primera República Española
Este mismo día, el Senado y el Congreso proclamaron la República. En realidad, hasta los partidarios de la República estaban divididos entre federalistas y unionistas. La dimisión de Figueras convirtió en presidente a Pi y Margall; se inició entonces el proceso de redacción de una constitución federal que no pasó de proyecto. España se organizó en 17 estados y el presidente de la República se encargó de mantener el equilibrio.
Crisis y Gobiernos Autoritarios
En 1873, se produjeron alzamientos con el objetivo de constituir poderes locales fuertes que no reconocían el poder central (cantonalismo). El nuevo presidente, Nicolás Salmerón, aceptó restablecer la pena de muerte, pero prefirió dimitir antes de firmar dos sentencias de muerte. Tras la dimisión de Salmerón, el parlamento nombró presidente a Emilio Castelar, quien gobernó de forma autoritaria.
Las Cortes lo desautorizaron, lo que precipitó el golpe de Estado conservador del general Pavía. Se disolvieron las Cortes y el general Serrano gobernó de forma autoritaria, intentando consolidar un régimen republicano.
El Fin del Sexenio y la Restauración
A finales de 1874, el apoyo a los alfonsinos creció. El 1 de diciembre, el príncipe Alfonso, de 17 años, firmó el Manifiesto de Sandhurst, garantizando una monarquía dialogante. Cánovas del Castillo preparó así la vuelta a la monarquía de manera pacífica, pero los generales monárquicos Martínez Campos y Jovellar se adelantaron y se pronunciaron el 29 de diciembre en Sagunto a favor de la monarquía.
Alfonso XII fue proclamado rey, iniciándose así una nueva etapa: la Restauración.