El Sexenio Democrático y el Fin del Régimen Republicano en España

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La Primera República Española

Tras la abdicación del rey, las Cortes, constituidas en Asamblea Constituyente, proclamaron la República. Su primer presidente fue Estanislao Figueras, contando con Francisco Pi y Margall como jefe de gobierno.

Expectativas y Conflictos Ideológicos

La República, para la sociedad en general, significaba un régimen que traería las reformas sociales que el liberalismo previo había impedido. Para los sectores obreros, debía hacer realidad sus proyectos revolucionarios; en cambio, para los liberales radicales, la República debía ser unitaria y no federal, siguiendo los principios de la Constitución de 1869.

La desunión de los grupos republicanos fue utilizada por sus opositores con el fin de desprestigiar al régimen. Las clases populares, sin esperar la legislación formal, iniciaron la puesta en práctica de las reformas que tanto habían solicitado. En Cataluña se proclamó el Estado Catalán y los grupos antirrepublicanos prepararon conspiraciones, dando lugar al golpe de Estado fracasado de Serrano.

La República Federal y la Constitución de 1873

En 1873 se eligen los miembros de las Cortes Constituyentes con una gran abstención, resultando ganador el Partido Republicano Federal. Se estableció así una República Federal con Pi y Margall como jefe de gobierno, cuyo objetivo era aprobar lo más rápido posible una nueva Constitución y reformas inmediatas, como la abolición de la esclavitud en Cuba. Frente al gobierno se opusieron tanto los antirrepublicanos como los republicanos moderados.

La Constitución de 1873 definía a España como una República Federal integrada por 17 estados. Esta reconocía:

  • Derechos individuales.
  • Matrimonio civil.
  • Separación Iglesia-Estado.
  • División de poderes.
  • Sufragio universal masculino.

El Movimiento Cantonalista

El movimiento cantonalista estuvo organizado por los sectores más intransigentes del republicanismo, impulsado por sus propias conspiraciones y las demandas de reformas sociales de los obreros. Los principales focos fueron Murcia, Andalucía y Valencia, destacando sobre todo Cartagena. Esta ciudad resistió hasta 1874 debido a su carácter de plaza naval fortificada, donde se formó un gobierno provisional de la Federación Española que propuso un programa nacional de reformas radicales.

El Giro hacia el Unitarismo y el Fin del Régimen

Ante esta situación de inestabilidad, Pi y Margall dimite, dejando el gobierno a las repúblicas unitarias dirigidas por Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Su labor se basó en combatir la conflictividad social, la Guerra de Cuba y la Tercera Guerra Carlista, contando con el apoyo de generales alfonsinos.

El Golpe de Estado y la Restauración

En 1874, el general Pavía encabezó un golpe de Estado, dejando el gobierno en manos del general Serrano. Un año después, otro pronunciamiento por parte de Martínez Campos impuso la Restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII, hijo de Isabel II.

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