Significado y Aplicación del Derecho: Proceso, Silogismo y Subsunción
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El Significado de la Aplicación del Derecho
A partir del momento en que una norma adquiere validez, desarrolla un efecto normativo popular y permanente. El derecho se hace efectivo de esa manera: en cuanto se cumple y se aplica en la realidad a cuya regulación va destinada.
La aplicación se distingue del cumplimiento del derecho en que este consiste en la realización por el destinatario de lo que la norma indica como obligatorio, prohibido o permitido, mientras que la aplicación es la atribución a un caso concreto de la consecuencia prevista en la norma para el supuesto correspondiente.
La aplicación del derecho puede ser realizada por los ciudadanos y por las instituciones:
- Aplicación ciudadana: Los ciudadanos pueden aplicar el derecho voluntariamente, al poner en marcha las consecuencias jurídicas previstas en un texto normativo.
- Aplicación institucional: Es la realizada por la Administración del Estado, en uso de su potestad ejecutiva y judicial.
La aplicación es el medio habitual de reparación de los conflictos que requieren una solución jurídica y garantiza la consecución de los fines pretendidos por el legislador. Ella implica la confirmación de que el derecho cumple su función de ordenación de la conducta social.
Todos los actos de aplicación tienen la misma estructura lógica. Es decir, en la realidad se ha producido el supuesto de hecho mencionado en la norma y se debe decidir que para esa realidad debe valer la consecuencia jurídica establecida en la misma norma.
El Silogismo de la Aplicación del Derecho
La aplicación del derecho es un proceso que puede ser dividido en las siguientes fases:
- Reconstrucción de un caso real.
- Individualización de la norma jurídica aplicable al caso.
- Subsunción del caso real bajo la norma jurídica.
Primero tienen lugar determinados hechos. Estos hechos reclaman una reacción por parte del Estado. Entonces tiene lugar la segunda y tercera fase del proceso, o sea, la búsqueda e identificación de una norma válida que contemple los hechos y les atribuya una consecuencia.
Pero desde el punto de vista lógico, las normas aparecen en primer lugar, ya que ella es la que forma la premisa mayor del silogismo de la aplicación. Y es que, efectivamente, la aplicación jurídica consiste en un silogismo. La decisión judicial aparece así como una deducción racional, como un cálculo que tiene toda la garantía y la fuerza de la lógica, como un acto consistente en una declaración.
Ahora bien, que el proceso de la decisión judicial sea un silogismo no significa que la aplicación del derecho sea un proceso declarativo y absolutamente objetivo. Es, al contrario, un proceso más o menos creativo y subjetivo.
Los Problemas de la Subsunción y la Averiguación de los Hechos
En la selección de los hechos hay que tender siempre a construir una coherente y verosímil, aportada en elementos de prueba que lleven a una convicción más allá de toda duda razonable.
Hay que tener en cuenta en la selección de los hechos que la investigación de los mismos en el proceso judicial es una investigación reglada:
- En el proceso civil: Rige el principio de audiencia, según el cual son las partes las que tienen que alegar y probar los hechos.
- En el proceso penal: Rige el principio indagatorio, según el cual es el juez mismo el que tiene que llegar a la verdad.
Esas mismas normas deben ser respetadas también por la parte acusadora en el juicio propiamente dicho. La averiguación de los hechos en el proceso penal ha seguido una línea histórico-garantista que no está completamente asegurada ni en los Estados democráticos. Todavía es posible escuchar argumentos que justifican el recurso a la violencia y la convicción de provocar el sufrimiento del acusado para obtener información y asegurar el castigo del delincuente. No obstante, la confesión obtenida por la fuerza atenta sobre todo con elementales principios de humanidad.
Por otro lado, la reconstrucción de la norma y de los hechos son elementos mutuamente relacionados. Puede parecer que la reconstrucción de un caso como una historia significativa es un proceso que puede hacer cualquiera, sin otra intención que la de saber la verdad, y que solo después de tener dispuesto el caso se procederá a buscar la norma aplicable.
En la aplicación del derecho se trata de comprender un caso como caso jurídico. Es el punto de vista del derecho lo que da sentido jurídico a los hechos ocurridos, lo que permite distinguir entre ellos. Por tanto, para conocer un caso deberíamos saber qué norma se le debe aplicar.
La ponderación de las normas para decidir su aplicación a un caso concreto —un procedimiento que es típico en el caso de las normas más abstractas o de los principios jurídicos— tiene lugar bajo la forma de este "ir y venir de la mirada", ya que las normas no se pesan comparativamente en abstracto, sino a la vista de las circunstancias.
Al ponderar las normas aplicables, lo que se pondera realmente son los intereses concurrentes para adscribirlos a uno u otro de los supuestos normativos. Al final del proceso, los jueces lo que hacen es formular una premisa mayor que es el enunciado resultante de interpretar las normas. Pero, en cualquier caso, el método de la ponderación no excluye el silogismo en la aplicación del derecho.
Finalmente, hay que decir que, con respecto a la conclusión del silogismo de la aplicación del derecho, muchas veces es necesario precisar la consecuencia jurídica, puesto que la norma no suele fijarla rígidamente. En esos casos se deja también al juez un margen de libertad para apreciar lo requerido según las circunstancias. Su decisión tendría que estar justificada según lo exigido por el caso en cuestión.